jueves, 5 de marzo de 2015

MARIA DEL VALLE RUBIO, DONADÍO



MARIA DEL VALLE RUBIO, DONADÍO
ED.EN HUÍDA. SEVILLA. SEVILLA, 2014














María del Valle Rubio, Chucena, (Huelva). Ha publicado libros de Poesía con Premios como el Rafael Alberti, San Juan de la Cruz, Rosalía de Castro, Antonio Machado, Ciudad de Jaén, Ángaro, Florentino Pérez-Embid, Antonio González de Lama... En Noviembre de 2002, se da el nombre de María del Valle Rubio a una calle de su pueblo natal.  Su nombre aparece en numerosas antologías y estudios y algunos de sus poemas han sido traducidos a varios idiomas. Cuenta con numerosas publicaciones, entre la cuales se encuentran: Residencia de olvido, Clamor de travesía, Derrota de una reflexión ,El tiempo insobornable ,Museo interior ,, La hoguera infinita , Para una despedida , Sin palabras, Acuérdate de vivir, Media vida, A cuerpo limpio, Donde nace el desvelo). Inusitada luz, Cibernáculo.

Poeta de la memoria, inc ide en su nueva obra, Donadío,  en dicha temática que engloba  en su poética la rememoranza de un tiempo pasado en ese territorio idílico de la infancia vivida en  las tierras familiares cuyo nombre da lugar al de la obra . “Deja que el tiempo pase/ como entonces/…”  dice la autora en su afán de aprehender en el recuerdo aquellas emociones y vivencias.  Consta la obra de cuatro partes: Memoria, Variaciones, Desvarío y Perdurable. La primera, con ese título lo suficientemente definitorio del contenido, se nos abre a ese tiempo pasado y al mismo tiempo a ese “locus amoenus”, donde la dicha tenía la cara de la infancia, tiempo y espacio, coordenadas perdurables en la memoria: “Esta es la herencia/ de los cuatro pilares/ que sustentan mi vida: / junto al pozo, mi madre./…”. Dirá en el poema que abre el libro.  “…Detrás queda lo habitual y estable./ Mis juegos infantiles, mis muñecas/ y aquel huerto sembrado de ilusiones./…” . Y el recuerdo surge: “Era ancha la casa y los pesares/ y el frío la  tomaba./ El abuelo encendía la lumbre con un soplo.!...”En la segunda parte, Variaciones, la poeta incide en aspectos de su íntimo descubrimiento: “· Los lirios blancos/ preñados de rocío/ abrieron sus colas/ y nacieron tus ojos./…”. Intimidad que se manifiesta igualmente en Desvarío: “ Ay, el ojo invisible que me mira, ese ojo invisible que me crea. Porque doy cuando alguien me mira…”,  “Me visto, me acicalo, me compongo/ para llegar a ser lo  que no soy./ Y no logro encontrarme en el espejo./”, intimidad y autoidentificación . En la cuarta parte, Perdurable, emerge otra constante de la poética de Maria del Valle Rubio, el amor, el desamor, la ausencia, la transparencia del sentimiento que surge en sus poemas como el agua cristalina de la clara fuente. El deslumbramiento del amado: “ Él llega hasta mi altura/ y me dedica un flash inesperado/…”, “Tú y yo,/ más o menos sonámbulos,/ en medio de la noche/…”. El peso de la ausencia: “ Cuando te vas y cierras la ventana, el verdor de los campos palidece/ y yo me siento a oscuras/…”,  “…recuento los barrotes/ de mi cama, uno a uno, y me convenzo/ del vértigo infinito del vacío.”

Un poemario  en el que la autobiografía, el retrato efímero del espejo de la memoria, intenta retener los instantes que se fugaron con la dicha volátil y que el recuerdo se esfuerza por asir con desesperación: “...en qué pliegue del tiempo se refugia el olvido?. Un poemario en el que la poeta nos ofrece una perspectiva completa de su poética desde el ángulo de la intimidad más profunda, la que se arraiga en la materia indisoluble de la memoria.

F.Basallote


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