lunes, 29 de septiembre de 2014

FRANCISCO BASALLOTE. MEMORIA DE JULIO



FRANCISCO BASALLOTE


 
 MEMORIA DE JULIO
( A propósito de un epistolario)
 


 
 
 
 


























“ La muerte aquí. La muerte. La tremenda
invasión  de la sombra y el baldío..”
JULIO MARISCAL







MEMORIA DE JULIO MARISCAL


Dice Aquilino Duque[i] que uno de los dos poetas de su generación a quien tuvo como maestro fue Julio Mariscal, -el otro fue José Luís Tejada- . Dice que cree que fue de su mano como llegó a Lorca y a Alberti. También dice: “ No recuerdo muy bien quién me puso en contacto epistolar con Julio Mariscal; ...esos primeros versos de Mariscal me llegaron por vez primera copiados de su puño y letra, acompañados de consejos y críticas de los versos que a mi vez yo le mandaba. Al criticarme a mí por el empleo de tal o cual palabra, no escatimaba la autocrítica...” . Estas palabras del poeta sevillano hacen que, con toda la distancia, me sienta condiscípulo del poeta sevillano en tan excelente y único maestro... 

Este magisterio, aunque profundamente decisivo para mi, fue lamentablemente corto - desde octubre de 1958 hasta abril del siguiente año- y en su brevedad  influirían tanto mi inestable condición personal como la difícil encrucijada personal por la que pasaba el poeta.  Tiempo de transiciones para el que iniciaba su historia y para quien  había terminado una etapa  de la que sólo quedaba una inmensa nostalgia, datada en Poemas de Ausencia  y se abría a un tiempo de desasosiego premonitorio...

Sean estas palabras homenaje y manifestación de mi gratitud a quien con su palabra me enseñó que la única salvación  es la poesía...



DESCUBRIMIENTO 


A finales del verano de 1958,  saca ALCARAVÁN  su poemario numero 4. Se trata de QUINTA PALABRA , un libro de sonetos prologado por José María Pemán, que la crítica de Cádiz justamente ensalza y que para mi, un joven aprendiz de poeta de diecisiete años, veía brillar en el escaparate de la vieja Librería Escelicer  cada vez que pasaba hacia el Instituto Columela. Su poder de seducción se acrecentaba con los días hasta que por fin pude reunir las quince pesetas de su precio y comprarlo.

En Vejer, en mi soledad, después de leerlo y saborearlo tantas veces, sorprendido de la
luz de la palabra del poeta y ensimismado en su brillantez decidí -siempre he sido muy tímido- escribirle a  Arcos, sin saber su dirección, poniendo en el sobre solamente Julio Mariscal, Poeta.

A vuelta de correos me escribió el Poeta honrándome con su amistad y en esta primera carta[ii], dándome  su primera clase de poética que nunca olvidaría : “ Escribe Vd. dos adjetivos: sencillo y claro. Si hubiese Vd. agregado la palabra emoción, hubiera Vd. definido mi concepto de Poesía: claridad, sencillez, emoción.” . Continúa desgranando su trilogía poética:  “Escribe ese gran poeta que es -que fue- Pedro Salinas, que la poesía es siempre obra de claridad, de esclarecimiento, aunque necesite los arrebozos de lo oscuro... En lengua española resplandecen, sobre todos, esos pocos poemas en donde se encuentra al clarísimo a través de las tinieblas...”.  “ Juan Ramón ha acertado en el concepto justo de sencillez: sencillo es lo conseguido con los menos elementos; es decir, lo neto, lo apuntado, lo justo...”.  “Falta la emoción: Pobre del poeta que enmascara su verdad, su mundo interior, su pan y su sal por el tópico, el certamen, el tararí tarará...La verdadera poesía no consigue serlo hasta que deja de ser de uno para ser del lector.”

 Así con claridad, abierto poeta,   en su primera carta como lábaro definitorio, su desnudez más pura; como presentación su poética por delante y una gran lección para quien humildemente le decía que era un poeta novel y a quien  contesta: “Poeta: Dios mío...¡¡Qué difícil!... Novel, somos todos. En poesía siempre se está empezando, hay que procurar aquello del poeta francés: Dios nos da siempre el primer verso, nosotros tenemos que procurar que los restantes no desmerezcan de su primogénito divino” . Pero su docencia no termina  en esta magnífica sesión,  su humanidad y su inmenso afán de conocimiento de los demás se trasluce en el colofón de la carta : “..me gustaría que me escribiese alguna vez y me enviase poemas ...¿que lee? ¿que edad tiene? ¿qué hace? ...”
Revivo esta  carta con la emoción  primera y desde el cantil del tiempo observo cúanto de simiente viva había en estas palabras, cumpliendo lo que dice Pepa Caro[iii] hablando también del Poeta: “ El tesoro más preciado de los poetas es hacer poetas a los demás, prestarles sus sentimientos, con la fuerza arrolladora de sus palabras...” 








POEMAS DE AUSENCIA


Publicada el año antes en Madrid , en la Colección Lazarillo, me la envía Julio en su segunda carta[iv] . En ella alude a los poemas que le envié y en sus palabras el consejo magistral, esa maravillosa fuente de poesía,  al mismo tiempo que manifiesta sencillamente su posición : “ Sus poemas me gustaron. Es Vd. muy joven y tiene que andar aun mucho camino. Hágalo sin prisas, lea mucho y escriba poco. Discipline esa fogosidad de la juventud excesiva. Adelante pues y a talarse esos resabios del XIX. Los clásicos y los poetas de hoy - los poetas, por Dios, no toda esa epidemia de intrusos.”

En el envío es escueto,   así como en la dedicatoria, que dice textualmente: “ A Francisco Basallote Muñoz, pronto poeta y ya amigo, para que no pierda el ánimo de estas cosas”   Sin embargo he de decir que fue tan rico para mí, que desde ese noviembre de 1958, a donde quiera que he ido me ha acompañado ese pequeño e intenso libro, junto a este pequeño epistolario que voy aquí desgranando poco a poco,  porque en ellos bebía mi razón poética, de ellos emanaban una fuerza, un magnetismo misterioso,  a los que me he aferraba con fuerza en los múltiples naufragios de mi vida y de los que me salvaron con toda seguridad por esa fe en su palabra.

En su tercera carta[v] sí me habla de Poemas de Ausencia, con unas palabras en las que latía la esperanza pese a todo: “ Poemas de Ausencia es, para mí, mi mejor libro. Quizás por esa tristeza que Vd. me señala y que, posiblemente, alguna vez se hará luna y jazmín como me pronosticaba un buen amigo, para el Pentecostés de la Alegría”. Pentecostés que  -más tarde lo supimos-  nunca llegaría a celebrar completamente.

Por primera vez habla de la tierra en respuesta a unas fotos de Vejer que a su petición le había enviado. “ Creo con Vd., que Arcos y Vejer tienen de común bastante más de la Frontera: paisaje, ambiente, y sobre todo, esa maravillosa tristeza andaluza, ese encontrarse siempre en las cosas elementales -que, en definitiva son las eternas- del pan y la carreta, del pegujal y el cardo, en donde Dios ha puesto un poquito más de ternura, un muchísimo más de corazón y gracia .”

De nuevo el consejo poético: “ Lea a Lorca, a Antonio Machado, a Rafael Alberti; lea sobre todo canciones, cosas de ritmo fácil, de consonantes perfectas; no es posible llegar al verso blanco sin esta prueba de actitud, que es ya el prefacio de la madurez.”

Ya he dicho lo que ha significado a lo largo de mi vida poética este Poemario de Julio, no sólo como compañía sino como Vademecum ; pero mucho más repercutió en mi espíritu y en mi poesía en aquel largo invierno de 1958-1959 de Vejer,  perdido en el laberinto de la adolescencia  y sentir con el poeta : “...que terrible océano de amargura/ sentirte el corazón lleno de rosas,/ de palabras en brasas, de canciones,/...”. Fue de verdad bálsamo y estímulo, guía espiritual y  ejemplo, un cercano y tangible soporte, un auténtico magisterio...





HUMANIDAD Y MAESTRÍA POÉTICA


Continúa el invierno y la primavera de 1959 nuestra correspondencia con una gran frecuencia y en el contenido de sus cartas se despliega su verdadera maestría poética amen de su profunda verdad que, claramente,  se trasluce.   A una referencia de un poeta gaditano sobre Lorca  cuya carga personal, en la inocencia de entonces, me pasó inadvertida y que mucho tiempo después advertí, me decía [vi]: “...Alberti, con Juan Ramón, Antonio Machado y Federico.... forma el cuadrado mágico de la mejor poesía andaluza, que ya ha roto fronteras y es poesía universal. Es cierto que soy un apasionado de Lorca, por eso no te digo nada de él; pero sí voy a copiarte unas cosas y a incluírtelas y ya me dirás...”

Recuerdo aquí a  Aquilino Duque, - ”..esos primeros versos de Mariscal me llegaron por vez primera copiados de su puño y letra, acompañados de consejos y críticas de los versos que a mi vez yo le mandaba.”- y cómo su vocación de militancia poética, haciendo poetas, educándolos... 

En esta carta me tutea y me dice: “ Mira, te hablo de tú y te ruego que lo hagas igualmente. Entre poetas no hay años de más. No hay mas que los mismos afanes, los mismos sueños, las mismas añoranzas.”

En una carta posterior[vii] refiriéndose a otras opiniones del citado poeta sobre García Lorca me dice:   . Me parece poco elegante bucear en la vida privada de un poeta; el poeta nos da su obra pero no está obligado a darnos lecciones de moralidad. La obra del poeta llega a nosotros y en élla esa gracia divina del genio, el hombre. Pero hay que dejarle sus circunstancias.”

Está claro el daño que esas referencias le hacían; pero él sabía discernir en su rotura personal la supremacía de la poesía por encima de las opciones íntimas dando una clara lección de humanidad .



















PASIÓN EN ARCOS


No creo que nadie haya descrito tan maravillosamente la Semana Santa de Arcos como lo ha hecho Julio Mariscal y como lo  hace  en respuesta[viii] a una carta mía:  La Semana Santa aquí es maravillosa. Yo, que he escrito tanto sobre ella, ahora pienso que no dije nada, que todo resultó pálido ante este paisaje de duros olivares y calles en pié sobre el abismo, por donde marchan las cofradías en un recorrido espeluznante, colmado de color. La procesión andaluza, con sus inefables imágenes esculpidas por manos de escultores artesanos, pero donde menos cuenta la filigrana trabajada que el hálito misterioso que de la escultura se desprende. La figura de un Cristo cerca, palpable, cuya forma podemos tocar, cuya sangre podemos beber, se desdobla en el aire para que la aspiremos y nos sintamos transidos por el grito de la mesianidad. Grito de religiosidad tremenda y frustrada que viene de lejanas generaciones de hombres absolutos en su sed de Dios. 

Descripción tan profunda de un hombre absolutamente religioso que como dice Pedro Sevilla[ix] : “ .. llegó a Dios a través de Jesucristo, y como él sufrió el peso de su cruz particular. No le faltaron amigos cirineos, pero tampoco le faltaron lanzadas de honorables y hoscos paisanos.”

Quizás  esa devoción o entusiasmo ilimitado por la Semana Santa, - “ ...no sé si te he dicho que soy capillita furibundo...”, me dice [x],  y en una carta posterior[xi]:  “Llevo muchos días sin poder enterarme de nada. Estoy entregado totalmente a la cofradía.”- ,  era su particular forma de participar en el rito andaluz de la vida  y de la muerte o era un aspecto más, un peldaño en la escalera de su íntima pasión que poco a poco iría abriéndose y manifestándose en la irremediable atracción de la muerte... Ya en la última carta citada[xii], me dice:  Me interesa tu opinión sobre la muerte; si tienes algo sobre el tema, envíamelo. Me apasiona la cuestión, y es posible que haga alguna vez una antología sobre la muerte en la P.Española.” Antología que no sabemos si llegó a iniciarla; pero si tenemos la certeza  que habría sido la mejor que se hubiera escrito , por la pericia que la muerte de tan cercana presencia en su vida  le habría otorgado. Recordamos aquí las palabras de Pedro Sevilla[xiii], hablando de sus últimos años: “Pero Julio era ya un ser ajeno a la vida, ajeno a todo. Tenía la terquedad y la displicencia de los muertos, a los que virtualmente pertenecía”














“HACER POETAS A LOS DEMÁS”


Tomo prestado de Pepa Caro[xiv] el título de este párrafo, porque en la correspondencia de Julio era primordial su labor de instrucción poética,  su cariñosa reflexión sobre los evidentes defectos de la obra de un joven inexperto poeta, su forma vocacional de hacer poetas... En su carta  de 28-II-59 me habla de mis poemas: “ ..Poema ambicioso de tema, con aciertos indudables, pero con imágenes descolocadas...No es poesía moderna aquella que re-busca por oscurecer el poema, sino la que dice de manera distinta... También es bonito ésto, mejor -mucho mejor- de ideas que de forma. Somos andaluces, gracias a Dios, y no hay que dejar de serlo. Tú sabes que una de las virtudes de la  poesía andaluza es el culto a la forma.....”  . Y termina la lección con otro capítulo de instrucción: “ No sé si conoces a un poeta que se llama Emilio Prados, voy a copiarte algo de él...”

En otras ocasiones la didáctica viene con sus comentarios personales, su posición poética. A una opinión mía sobre Hijos de la ira, me comenta [xv] : “ Estoy de acuerdo contigo. Yo tampoco entiendo nada bien a D. Alonso. La poesía cerebral no me interesa gran cosa. No hablo de Dámaso, y reconozco su magisterio, pero...”.

Otras veces su vocación de magisterio poético llega hasta extremos de querer hacer partícipes de sus emociones a los demás   como la  siguiente información que me daba[xvi] : “Esta noche a las 10 ½ por R.N.de E. de Sevilla radian “Yerma”, ese terrible poema dramático de Lorca. Si lo oyes dime qué te parece..”

En otros casos  es portador de noticias[xvii] : “ Te supongo enterado del Premio de la Crítica, que pasó a Blas de Otero por su libro “ANCIA”. Me parece estupendamente otorgado; es un gran libro de aun gran poeta, aunque eso de no ser andaluz me duela algo.”. Noticias en las que siempre va expresando su pensamiento, su forma personal de ver las cosas [xviii]: “ A mediados de mayo habrá un gran homenaje en Sevilla a D. Antonio Machado. Hasta ahora todos los de este tipo han sido un fracaso; se ha querido mezclar la cosa política, y ha salido lo de siempre...”.



















ÚLTIMA CARTA


Esta carta del 15 de abril de 1959 es la última que me escribió. Ignoro ahora,   medio siglo después,  qué impidió que continuase esta relación epistolar que tanto bien me hizo  en mi pobre formación poética  y personal, no sé si la situación en la que se encontraba el poeta, de transición hacia  su obra posterior y definitiva o mi propia situación de traslados a tierras y emociones nuevas hicieron que no se continuase lo que, desde luego, fue para mi una gran ocasión perdida.

Luego, el tiempo, la lucha por otras cosas, la distancia, la soledad poética, me fueron alejando la posibilidad de ponerme en contacto con él que, poco a poco, iba acercándose trágicamente a su tierra, con la que tantas veces se identificara, hasta que un día de noviembre me llegó la noticia que me estremeció hondamente...


Sea este testimonio, homenaje y sincera elegía... . 



[i] DUQUE, Aquilino. Julio Mariscal. Poeta del Páramo. DIARIO DE SEVILLA. CULTURAS. 14 de junio de 2001.
[ii]  Fechada en Arcos: 14-X-58. Membrete en letra inglesa: Julio Mariscal Montes.  Tres cuartillas, manuscritas.
[iii] CARO, Pepa. Un encuentro con Julio Mariscal. MEMORIA DE JULIO MARISCAL. (Antología Homenaje) .A.Murciano. Arcos 2002.
[iv] Fechada en Arcos : 12-XI-58. Membrete en letra inglesa: Julio Mariscal Montes. Una cuartilla, manuscrita.
[v] Fechada en Arcos. 20-XI-58. Membrete en letra inglesa: Julio Mariscal Montes. Una cuartilla, mecanografiada.
[vi] Fechada en Arcos. 5-II-59. Membrete en letra inglesa: Julio Mariscal Montes .Una cuartilla, mecanografada .
[vii] Fechada en Arcos. 15-II-59. Membrete en letra inglesa: Julio Mariscal Montes. Una cuartilla, mecanografiada.
[viii] Fechada en Arcos. 28-II-59. Una cuartilla, mecanografiada. 
[ix] SEVILLA, Pedro. Diez de Julio. Estudio y Antologia. Arcos.1990.
[x]  Carta  del 28-II-59
[xi] Fechada en Arcos: 12-III-59. Membrete en letra inglesa: Julio Mariscal Montes. Una cuartilla, manuscrita.
[xii] Id.id..
[xiii] Op.cit.
[xiv] Op.cit.
[xv] Carta del 12-III-59.
[xvi] Carta del 12-III-59.
[xvii] Fechada en Arcos: 15-IV-59. Membrete de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, Nuestra Señora de la Soledad y Santo Sepulcro. Mecanografiada.
[xviii] Id.id.













Francisco Basallote
Publicado en la Revista OPINIÓN Nº 11





















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