jueves, 6 de febrero de 2014

Antología de Haiku Contemporáneo en Español: UN VIEJO ESTANQUE

Un Viejo Estanque


Antología de Haiku Contemporáneo en Español

                                                                               
      
Autores: Soriano, Frutos. Benet, Susana 
ISBN13: 9788490451106
Idioma original: Castellano
Medidas: 135x205 mm.
Idioma de publicación: Castellano
Fecha de edición: 01-01-2014
Edición: Primera
Fecha de impresión: 01-01-2014
Encuadernación: Rústica con camisa
Páginas: 192
Editoriales: Editorial Comares, S.L.
Colecciones: La veleta - Poesía
Materias: Poesía
Peso: 0.269 Kg. 

PVP 19.00€ (IVA inc.)



PRÓLOGO de Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala

Tras aceptar muy gustosamente la invitación que me dirigen los organizadores de esta antología de haiku, Un viejo estanque, para que escriba el prólogo, mi primera reacción al conocer el futuro libro ha sido la de admirarme por la cantidad de autores que han aportado sus colaboraciones en español -encontrándose entre ellos algunos nombres ya consagrados y de gran altura poética, aunque esto no sea lo más importante-, pues queda así bien representado todo el territorio de España y del habla española en general. No son pocos los haikus que nos han llegado de nuestros hermanos de «más allá del charco atlántico», e incluso los hay de países donde el español no es lengua oficial. A todos, nuestro agradecimiento, asegurándoles que sabemos apreciar sus logros.
Mi segunda reacción fue de perplejidad. ¿Qué decir en escasos folios de tanta y tan variada riqueza? El mundo del haiku envuelve muchos aspectos que se pueden tratar: ritmo, sentido de la naturaleza, palabra de estación, imágenes y metáforas, tipo de lenguaje, efectos sonoros... Y sobre todo, ¿cómo citar entre tantos autores solo a algunos, pasando de largo ante otros que también se merecen el honor de la cita?
Ya que toda elección supone limitarse en extensión de elementos, por tal de conseguir más profundidad en valores, he optado por ceñirme a un tema, y en torno a él hacer comentarios, que no citas. Y el tema es: 
«El haiku, la poesía de la sensación». O dicho de otro modo: «El haiku, breve poema sensitivo».
Las sensaciones humanas suelen clasificarse en cinco, siguiendo los sentidos corporales; a saber: ver, oír, oler, gustar y tocar. Éste, pues, va a ser mi itinerario, y me abstendré de citar nombres y poemas concretos. La ventaja para el lector puede ser la intriga añadida de ir descubriendo más sobre las alusiones que seguirán, a partir de mis palabras. (En mi descargo añadiré que considero inevitable hacer alusiones: para no hablar en abstracto, y especialmente por adelantarme a la posible crítica de que he escrito un prólogo ocasional y de compromiso, sin haberme leído la antología). Así pues, me adentro en mi itinerario.
ver: Creo que la vista es la «sensación reina» en una poesía eminentemente descriptiva, como es el haiku. Para escribir haiku haciendo ver realidades protagonistas de la vida, primero hay que saber mirarlas. Todo haiku es una cierta «instantánea visual», y asimismo una escuela de «cómo mirar». Y creo por mi parte que este requisito del acertado enfoque es omnipresente en la antología.
Más concretamente, y hojeando el libro, diré que veo novedad en la observación de que una amapola, aun siendo pisoteada, no pierde su color. Añadiré que el ojo del haiku no desdeña realidades a primera vista desagradables, como es la caca: si ésta se ve en el suelo dejada por un perro, y brilla con irisaciones de cobre bajo la luz del día, dicha apreciación se torna interesante. Hay otro rasgo destacable: la intención en la mirada; pues si un anciano mira la luna, convertida su expresión en la de un niño, la escena es digna de un haiku. Por lo demás, una persona ciega puede «mirar» el amanecer, si se deja guiar sinestésicamente por el canto de la alondra. Y también -para cerrar este apartado- es notorio que alguien vidente puede incurrir en error visual: si una «piedra», semisumergida en agua, de pronto parpadea y resulta que es un sapo.
Oír: Esta sensación puede abarcar tres aspectos: 
1) la sonoridad rítmica propia de toda buena poesía; 
2) los efectos onomatopéyicos, que de vez en cuando pueden aparecer; y 
3) las alusiones a sonidos realizadas en el texto.
En cuanto a sonoridad rítmica, estos poemas suelen sonar armoniosamente; y los que se ajustan a la pauta silábica que considero aconsejable para el haiku tienen un gran aliado en su misma métrica.
La onomatopeya no me ha llamado especialmente la atención en este poemario. Hay, sin embargo, procedimientos afines, como son las correlaciones de palabras; por ejemplo, un adjetivo y su diminutivo a continuación, como en un pregón de pescaderas: «¡Frescas, fresquitas!»; o bien mediante una expresiva repetición verbal: cuando aparece un perro triste que «ladra y ladra y ladra»; o jugando con verbos opuestos: «entran y salen», «se va, se queda»...
Las referencias a sonidos abundan, por el contrario. El sonido cobra protagonismo si lo único que se escucha es el chirrido de una cancela en las proximidades del invierno, o el goteo de unos árboles entre la niebla; o bien eventualmente el sonido resulta notable por su ausencia inesperada: no se escucha ningún gorjeo de avecillas en torno a un espantapájaros desvencijado; o bien sorprenden los efectos sonoros por su secuencia casual -tal vez causal- cuando sucede inmediatamente a un toque de trompeta el ladrido sobresaltado de un perro.
Oler: Hay asimismo un lenguaje de olores que se puede reflejar en el haiku. Así, por ejemplo, conocemos que los plátanos emiten un olor especial tras el crepúsculo, y que cuando se asienta la noche es notable el aroma desprendido del guano. Existen olores nobles característicos de lugares, como se nos dice en una enumeración de los propios de Kyoto. El olor puede hacer de guía, cuando en el senderismo es el último componente de una fila quien percibe el olor a tomillo recién pisado. Igualmente puede ser característico el olor a jazmín en una aldea dormida, donde el poeta no es esperado. El olor a su vez puede convertirse en llamada, cuando uno deja su actividad sedentaria y sale afuera al reclamo bienoliente de la tierra mojada.
Gustar: Se puede saborear el agua en el cuenco de las manos, y es una sensación muy de haiku la que aquí nos sale al paso, y que por cierto nos evoca al «haijin» japonés Santoka. El apetito es una manifestación del gusto, y en ocasiones puede sensibilizarnos -mediante la voz del haiku- ante los primeros brotes del melocotonero. Igualmente el apetito nos hace ver sin duda que en un racimo de uvas va una gota de rocío paseándose entre ellas. Puede también contemplarse la manifestación del apetito en el mundo animal, cuando unos caballos muerden gustosamente la hierba y se les oye masticar; igual ocurre cuando comen unos mastines, y se oye el crujir de los huesos que destrozan con sus mandíbulas.
Tocar: Las sensaciones táctiles están directamente relacionadas con la piel, y su mención nos suele estremecer, a veces de puro agrado. Así ocurre cuando en un ambiente de sequía viene una gota de agua a recorrernos la piel. Es asimismo grata la sensación de un copito de nieve que se derrite al calor de nuestra mano. La mano es a su vez protagonista de cierta escena en que una niña va contando monedas como si desgranara una mazorca. Puede darse una simbiosis entre elementos vegetales y humanos, cuando se nos dice que a la par con unos tomates que acusan el frío, van helándose los pies del caminante que por allí pasa. O bien hay cierta simbiosis entre la vida animal y la humana, cuando el haijin se siente feliz al dormírsele el perro doméstico sobre sus pies descalzos. Otro ejemplo es el de quien camina por una cañada en tinieblas y advierte un nuevo hilo de araña sobre su frente. Hay algo entrañable en el gesto de un ciego que, a base de tacto -y nunca mejor dicho-, logra meter a su perro bajo su propio sillón.
En suma: si el haiku es o no la poesía de la sensación, creo que ha quedado demostrado en positivo. Mis disculpas a los poetas que no he podido citar, y mi enhorabuena a todos. Terminaré refiriéndome a un haiku que me ha llamado la atención por su valor metalingüístico: habla del haiku, así como Lope de Vega habló del soneto en un soneto. Según su autor y haijin, la luna asoma a través del ramaje dándole un aire de haiku a la tarde. Pero suena más bello dentro de la antología. Búsquenlo.

http://www.editorialcomares.com/TV/arti ... anque.html

http://www.editorialcomares.com/TV/articulo/2803-Un_viejo_estanque.html


ÍNDICE DE AUTORES

SERGIO ABADÍA 
JESÚS AGUADO 
ÁNGEL AGUILAR 
ISABEL ALAMAR 
FÉLIX ALCÁNTARA 
PILAR ALCÓN 
CARLOS ALCORTA 
JOSÉ LUIS ANDRÉS CEBRIÁN 
ANA ANYON 
VERÓNICA ARANDA 
FÉLIX ARCE 
FRANCISCO BASALLOTE 
ALFREDO BENJAMÍN 
JOSÉ MARÍA BERMEJO 
JUAN ANTONIO BERNIER 
CÉSAR BIANCHI 
CARLOS BLANC 
ANTONIO CABRERA 
LARA CANTIZANI 
VALENTÍN CARCELÉN 
LUIS CARRIL 
JOSÉ CEREIJO 
JORDI CLIMENT BOTELLA 
MARÍA DOLORES E. CORDERO 
MANUEL CÓRDOBA 
LUIS CORRALES 
RAFAEL CORRECHER 
JOSÉ CORREDOR-MATHEOS 
GREGORIO DÁVILA 
MANUEL DÍEZ ORZAS 
KONSTANTIN (CONSTANTINO) DIMITROV 
JUAN CARLOS DURILÉN 
LUIS ELÍA IRANZU (LUELIR) 
ISABEL ESCUDERO 
PEDRO FANEGA 
JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ 
RICARDO FERNÁNDEZ MOYANO 
ÁNGEL FERRER 
ALBERTO FLECHA 
RAFAEL FOMBELLIDA 
MARÍA DOLORES GARCÍA
RAFAEL GARCÍA BIDÓ 
ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ 
JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN 
PEDRO GARCIARIAS 
MIGUEL GARZA 
EMILIO GAVILANES 
JORGE ALBERTO GIALLORENZI 
MIRTA GILI 
ADRIÁN A. GÓMEZ 
MARÍA ÁNGELES GÓMEZ-MORÁN 
CORIOLANO GONZÁLEZ 
LLANOS GUILLÉN 
JULIA GUZMÁN 
MANUEL HONTORIA 
MIGUEL IBÁÑEZ 
GIOVANNI C. JARA 
FRANCISO JIMÉNEZ CARRETERO 
RODOLFO LANGER 
SANTIAGO LARRETA 
DAVID LESLIE URION 
ENRIQUE LINARES 
VIRGINIA LLORENS 
MARÍA ÁNGELES LLUCH 
ISRAEL LÓPEZ BALAN 
ANA MARÍA LÓPEZ NAVAJAS 
FERNANDO LÓPEZ RODRÍGUEZ 
MARTÍN LÓPEZ-VEGA 
JAVIER LORENZO CANDEL 
AURORA LUQUE 
ANTONIO MAJANO 
JUAN MARQUÉS 
PATRICIA MARRADES 
ANTONIO MARTÍNEZ 
ANTONIA MARTÍNEZ GARCÍA 
WILAY MÉNDEZ PÁEZ 
MIKEL MERLO ARANA 
JOSÉ ANTONIO MESA TORÉ 
MARCOS ANDRÉS MINGUEL 
EDUARDO MOGA 
LEÓN MOLINA 
JUAN CARLOS MORENO 
JORGE MORENO BULBARELA 
MANUEL MORENO TRABAJO 
JESÚS MUNÁRRIZ 
BLAS MUÑOZ 
TERESA NAVARRO 
ANDRÉS NEUMAN
MAR ORDÓÑEZ 
MIGUEL D�ORS 
ROLANDO L. PACIENTE 
PEDRO PAGÉS GARCÍA (YAMA) 
JOSÉ LUIS PARRA 
ELSA PASCUAL 
JUAN FRANCISCO PÉREZ 
MERCEDES PÉREZ 
SANDRA PÉREZ 
MARÍA CARMEN PÉREZ INIESTA 
MARÍA JESÚS PÉREZ NÚÑEZ 
LUIS PIMENTEL 
FRANCISCO PINAR MONREAL 
SERGIO PINTEÑO 
MARÍA VICTORIA PORRAS 
ISABEL POSE 
BENJAMÍN PRADO 
ISABEL RODRÍGUEZ 
JOSEP M. RODRÍGUEZ 
RUTH RODRÍGUEZ 
FERNANDO RODRÍGUEZ-IZQUIERDO 
JORGE BRAULIO RODRÍGUEZ QUINTANA 
JOSÉ MANUEL RODRÍGUEZ QUINTANA 
LOLA ROMERO LOMBARDO 
ELÍAS ROVIRA 
JOSÉ RUBIO 
MARIO RUIZ 
ALONSO SALAS 
ANTONIO SÁNCHEZ NÚÑEZ 
TOÑI SÁNCHEZ VERDEJO 
JAVIER SANCHO CHICOTE 
AMPARO SANTANA 
UMBERTO SENEGAL 
MARÍA ARGENTINA SERRANO 
JENARO TALENS 
ARTURO TENDERO 
ANDRÉS TRAPIELLO 
CECILIA DEL VALLE TAPIA 
BAUDILIO VAQUERO 
BIBI VARELA GIBB 
RONY JOSÉ VARGAS CASTILLO 
SINECIO VERDECIA DÍAZ 
JOSÉ LUIS VICENT 
MILA VILLANUEVA 
LUIS ANTONIO DE VILLENA 
RICARDO VIRTANEN 
MERCEDES ZAYAS



Fuente:
http://www.paseos.net/phpbb3/viewtopic.php?f=42&t=12844



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