jueves, 26 de diciembre de 2013

RESEÑAS IV. POESIA SEVILLANA. Mª JOSÉ COLLADO



“TOPACIO DE MEMORIA”
Sobre BRUÑIDAS SOMBRAS  de MªªJOSE COLLADO
ED.EN HUIDA, 2013










Mª José Collado,(Jerez de la Frontera, 1958) ha colaborado en numerosas revistas literarias: Agenda de la tolerancia, revista Océano, Cuadernos de Roldán, Aldaba, Diálogo, Jirones de azul, En sentido figurado, Poesía actual, Andalucía liberal, Revista Tinta china. Revista Grisú. Palabras diversas. En varias convocatorias de poesía visual. Contra la violencia de género. Ha publicado:  Monográfico de La Cuerda del Arco, La luna en el laberinto. Arde la vida bajo el cobre lunar. Tapiz de agua. Bruñidas sombras. Se encuentran poemas suyos en las Antologías: Palabras indiscretas, Casa Eolo, I Encuentro hispano marroquí de poesía Jacinto López Gorgé, Versos para derribar muros, Especial de poesía andaluza vol.1 En sentido figurado. III Encuentro hispanomarroquí Trina Mercader.  Ha sido finalista de varios certámenes de poesía, Premio de poesía del IV Certamen Internacional Traspasando Fronteras, Universidad de Almería 2010.

En el prologo de Bruñidas sombras  dice el poeta Jesús Tortajada: “María José Collado sabe muy bien emplear la gubia de la palabra, el pincel de la metáfora, con una especial y certera precisión en la imagen, a veces pretendidamente desnuda, dejándonos su fineza y su sensibilidad.”

Y es que la poesía de María José Collado nos llega fundamentalmente como un reposado, suave, musical  y hábil trabajo de orfebrería de la palabra que viste de sencillez y una dulce melancolía la dura cotidianidad, los ásperos escorpiones de la memoria, el lacerante escozor de las heridas del tiempo y de la vida, y las profundas, hondas y oscuras entrañas de los laberintos personales. Cernuda y Machado se encuentran muy cerca de estos versos a los que en algún momento de intimidad vemos como se asoma la  Emily Dickinson más pura. 

La poeta nos ofrece su obra y en  el pórtico de la misma, en un bello poema denominado “Atrás el laberinto” se nos define y abre de par en par las puertas de su poética: “ …Sentarse cerca de la ventana, palpar la luz,/ luego su fundido irrevocable con el negro./ Ignorar el periódico, negarse al malhumor,/ a la desconfianza del ébano en los titulares./ Negociar con la ducha estatutos de calma,/ regresar al origen, la desnudez del mundo./…”y es que en este poemario se concitan los elementos fundamentales de su poética: cotidianidad, memoria e intimidad, que junto a aspectos transversales como tiempo, evocación o ausencias urden la trama de una serena música en la que las palabras trascienden de lo conceptual al cielo de las imágenes en metáforas lúcidas e intensamente sentidas en un marco donde la belleza se instala en la soledad emocionada.

Y esa cotidianidad se nos presenta   mientras : “..Cientos de ojos atisban,/ a escala reducida, la ciudad enredada/ en un fleco de nubes.”, el ritmo de la ciudad , machadianamente descrito: “ Ver puntuales a las palomas/ acercarse a la plaza,/ les gusta el sol de julio./ El reloj de la iglesia/ traza el tizón del mediodía/…” , el estrés colectivo: “…Chaquetones, bufandas y carteras, /al ritmo calculado por la prisa,/ estridencia de móviles,…/…”  y la ciudad, ese monstruo de sombras que nos muestra  : “En cada ventana, una luz/ distinta, un parpadeo/ de televisores, soledad/Sin manos o en compañía./…” .Cotidianidad en la que el tiempo penetra con su flor de intimidad, como sucede en “Pensar Noviembre  que “Trae espejos de lluvia para ti/ que naciste en el mes del agua….” o  Diciembre en la retina  enmarcado,/ una conspiración de fuegos, /oscura plata, serpiente de humo,/ un saxofón en la ventana del segundo.” , y la memoria con su poder de evocación  : “…Respiro en tu piel transparente/ el tiempo evaporado, los números en fuga/ de lo que fue posible./…” . Unos días felices  que vuelven en alas de “ …la música de un tiempo, la juventud/ sin máscaras, vibra una armónica, habla/ con otros instrumentos, restalla luz y alma,/ fuerza donde tu boca es savia y tormenta…” Pero se hace presente una intimidad sensible que entre versos aparece como una leve admonición a la eventualidad de la dicha: “Me acerco irreverente a la locura/ de todos mis abismos, sus labios/ entreabiertos así lo exigen./…” , apareciendo el dolor en su memoria: “En el tuétano, plomo,/ hilandera de apósitos/La ciega lavandera, / viejos cuervos insomnes/ en travesaños del recuerdo.” , aunque hay una manifiesta voluntad de superarlo: “Rastrear la luz en el vientre/de todos los naufragios,/alzarla como un cáliz, asistir a su renacimiento.” .  Evocación que como dice en el poema final “Bruñidas sombras”, completamente definitorio:  Lento aceite de lámpara, chisporroteo de imágenes/ llegadas de otro tiempo/ Bruñidas sombras y remos/ cruzan revueltas aguas/…/Topacio   de memoria,/ testamento  del péndulo y la sangre,/…”

©F.Basallote

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