sábado, 16 de noviembre de 2013

ARTÍCULOS: EL PAISAJE EN LA REVISTA CAL



EL PAISAJE EN LA REVISTA CAL














LA REVISTA CAL

En enero de 1974, bajo la dirección de Joaquín Márquez, sale el primer número de Cal, la revista   que significaría para Sevilla la recuperación del pulso poético en la década de los setenta, después del vacío existente tras los taifas del cincuenta y tantos.

 En su número 1 , Joaquín Márquez  escribe una especie de manifiesto que termina con las siguientes palabras: “ Una revista abierta a todos los poetas y que pretende sólo dar a conocer, desterrando prejuicios, a la poesía en cualquier forma que se presente.
Los que hoy fundamos la  revista CAL, queremos levantar una pared blanca donde el poeta pueda dibujar sueños.
Una pared alta que sostenga su firmamento de inquietudes, alegrías y tristezas. Una pared de cal donde apretar los huesos contra el cansancio, una blanca y alta pared encalada, donde pueda ir dejando su oscura señal el hombre que pasa”

Y esta apertura integradora es una de las características definitorias de la revista, junto a la carencia de presupuestos estéticos, éticos o ideológicos, lo que la convierte “ en una publicación auténticamente abierta, cualidad que no ofrecieron las otras publicaciones sevillanas, que fueron naciendo con pretenciosas maneras elitistas”, según M. Jurado [i]. Lo que  hacen de  Cal  una de las Revistas más importantes de Sevilla y Andalucía , no sólo por su apertura a cuanto se escribía y a cuantos escribían , y por la calidad de lo publicado , siempre en superación; sino por su persistencia: 36 números bimensuales durante seis años en el trascendental periodo de la transición política en los que fue un importante hito poético y cultural.  


LA POESIA DE CAL

Como consecuencia de esa apertura, que tan rica sería para los años posteriores de la poesía sevillana dada la nómina de poetas que en ella escribieron, en los números de Cal  se da la presencia de un amplia  variedad de tendencias estilísticas, que podríamos resumir en:  Riqueza de imágenes. Corrientes surrealistas. Experimentalismo. Culturalismo. Clasicismo .Existencialismo.  Crítica social.

En todas ellas, existe una rica referencia al paisaje, a veces considerado  como apoyatura conceptual para algunos aspectos de lirismo íntimo; pero la mayor de las veces en el mismo sentido que decía Azorín[ii] ;  “…. paisaje y sentimientos son una misma cosa; el poeta se traslada al objeto descripto, y en la manera de describirlo nos da su propio espíritu”.    


EL PAISAJE EN  LA REVISTA CAL

Nos aproximaremos al paisaje de los poetas de CAL, ciñéndonos exclusivamente a las colaboraciones de poetas sevillanos y en todo caso andaluces, a lo que de alguna manera pudiéramos definir como los poetas de CAL. Para ello sistematizaremos nuestro recorrido por sus 36 números deteniéndonos en algunas visiones poéticas del paisaje: desde la que denominaremos  paisaje absoluto a  las que,  sin ningún ánimo de fraccionar,  podríamos llamar parciales: el campo andaluz,  la desolación del tiempo,  el crepúsculo,  la noche,  la ciudad,  la casa, el mar.....












PAISAJE ABSOLUTO


Definimos como paisaje absoluto, aquella visión global de nuestra tierra, como la que nos presenta Manuel Rios Ruiz[iii]  a modo de mosaico poético  en un esfuerzo cosmogónico en el que describe sobre los hitos geológicos de nuestra tierra las joyas monumentales que adornan su historia: 

… La agreste cordillera leontina
desde Cerro Muriano, el parto hermoso y capital y bendito de Cazorla,
Betis milagroso, sereno y mayoral, El Darro y  El Genil, sus vegas
y serranías, horquetas de la higuera, los malacitanos Montes Verdiales….

……el gesto del buitre
avisor sobre la Peña verdevejiga e insólita de Arcos, la Bahía paraiso
y celestial desde Puerta de Tierra a Puerta Candón…..

….. el predio taraceado y llano de La Triana
mirando el esplendor de Los Alcores, El Tajo de Ronda abismo y sándalo…..

……historia de una finca remontada
a la Giralda, bruñida y seráfica en la  Alcazaba, salmo penitente
y zahorí en la Mezquita, llena deidad de la Alhambra…..










EL PAISAJE DEL CAMPO ANDALUZ


La otra versión del paisaje andaluz, el campo solitario y solar, de vid y olivo es cantada por José Mª Requena[iv]:

….El silencio ceniza del camino
crucificaba al sol en las chumberas,
mientras la brisa verde y lagartija
endemoniados dedos paseaba
por las nucas chavalas de las viñas.
Bajo imposibles sueños naranjeros
se achicaban amargos los olivos….

O por Julia Uceda[v] que incorpora al pejugal y al barro los cuerpos sin  horizonte, apagados:

 Sobre el cielo plano
los cuerpos apagados,
labios de barro…


Mientras que Manuel Jurado[vi] se identifica con la tierra, haciendo suyo el apagado sol de los rastrojos:

…Es todo el campo mío:
cría  la luz
desnuda del  rastrojo,
el surco que conduce a la cosecha,
las mulas silenciosas
que sueñan
su cielo de cebada….

Rastrojo, como refugio en la sequía, que canta Jacinto Herrera[vii]

... Sedienta tierra. Ni una nube. Gritan
los tordos locos. Bajan al rastrojo

O la humildad vegetal ensalzada por Manuel Rios Ruíz:[viii]

....La zarza estremecida, la adelfa sumisa, la majestad crucificada del olivo,
viñas del candor y del cantar.....











DESOLACIÓN DEL TIEMPO

Íntimamente ligado al campo, en el que incide transformándolo en alegria del  color o en tristeza desolada, es la presencia del tiempo.

Angel Crespo[ix], pone en el otoño el canto de la pérdida de un tiempo , eco sólo en la memoria:

...Caen los pájaros ecos de los árboles
- rojos, dorados, amarillos- , pájaros
que han perdido lo verde de su trino
y tapizan la tierra...

Fernando Quiñones[x] es testigo de la tristeza del invierno en la desnudez de los árboles:

...El viento del oeste, al otro lado
de los cristales, por las ramas
desnudas de Febrero....

Al tiempo que Juan Delgado[xi] los hace en el otoño:

...Miles de chopos, como tu
desnudos al viento del otoño...

Otoño de viento en los versos de Juan Mena[xii]:

...La claridad negada de la inicial aurora,
la mano del otoño arañando los cienos
es el viento, acaricia su forestal guitarra...













EL CREPÚSCULO  Y LA NOCHE PRESENTIDA

El paisaje en el atardecer, como agonía y víspera en los versos de Manuel Fernández Mota[xiii]:

....Atardecer. Incendio en agonía
luchando en el boscaje, adentrándose
en las entrañas de las últimas flores...

Como aroma irrepetible de los preludios del amor, que evoca Mena Cantero[xiv]

.....y es la tarde
un aroma de flor que con el blanco
de la cal se desposa.
Hay palmas de azahar sobre el espejo....

Y el fuego en  que se extingue, de  Alfonso Canales[xv]

...después (ya no hace tanto) la alameda
se iluminó de pronto con una luz naranja
al caer de la tarde......

Cenizas y castillo derruído, en  Carlos Murciano[xvi]

.....Las almenas
del corazón se empinan, oteando
el firmamento verdeazul,
                la tarde
que se desploma.

.O premonición de la noche en el canto de Ramírez Lozano [xvii]

... están altas
las sombras y en Granada
la noche se amuralla...

Hasta llegar al triunfo absoluto de la noche en Julia Uceda[xviii]

...la noche es, ahora, oscuridad
y caminar por los cuartos que ilumina la luna. No temer
las lentas sombras de los árboles.....




















El PAISAJE MARINO

El paisaje marino es descrito de forma elegíaca, como uno de tantos paraisos perdidos. Rafael Soto Vergés[xix] evoca su bahía de Cádiz:

.... alta luz
en las tiernas mañanas marineras,
roca noble que emerge
sobre la bajamar más derrotada....

Elegía  o memoria detenida en Manuel Fernández Calvo[xx]

Ancla del tiempo frente a la bahía,
curvo y alucinante faro yerto,
sobre la loma en que se abriga el puerto
siente el abuelo su melancolía...

Mientras que Fernando Quiñones[xxi] dibuja en acuarela el paisaje de tantos barcos perdidos…. 

TURNER

sus marinas que tradujeran
en calladas deflagraciones
los mismos aullidos del Suroeste
el largo labio verdigrís
la luz del fondo prorrumpiendo
hasta un cielo limónceniza
los mástiles perdidos en la niebla....





 EL PAISAJE URBANO

La ciudad se nos presenta poéticamente, abierta, viva, ensimismada en su retícula de luz y sombra, espíritu que siente su propia soledad.

Así  Aquilino Duque [xxii]dice:

.....llueve; la alma ciudad se ha desteñido:
muros bermejos, amarillas bardas...

Y Angel García López[xxiii],  en el sobrevuelo  de la ciudad no puede omitir la silueta de la torre por excelencia reflejada:

...Volando los tejados
cruzan años remotos con su lástima y humo,
columnas asustadas
divinizan los restos de una tórtola herida,
la juncia se emociona
mientras tu creces alta sin ayuda del aire.
Reflejas en el río
una aguja de oro que hace blanco en la noche...












Una torre humilde,  hito del tiempo en medio del secano se clava en el cielo de Julio Mariscal[xxiv] :

...Yo he visto el campanario con cigüeña
clavándose en el cielo de las doce...

O la trama celeste sobre la ciudad, elaborada por Rafael Guillen [xxv]:

Mismo celaje albricia torres,
cuestas albaicineras, rejas,
azoteas en cal, mismo relumbre
cristal por miradores
nidales, mismo asombro
mudéjar, tejadillos, jaramagos
por las veletas, amarillos verdes
sobre el azófar de los canalones...

que en el canto elegíaco a su ciudad[xxvi], se hace suelo para sentirla viva :

...Me tumbaré a lo largo de Granada.
Surcado de vencejos, de graznidos
crepusculares, a la rueda rueda,
trenzas, barquillos, agua
que se derrama del cauchil, un día
jazmineros jugándose
los ases del aroma, cuatro esquinas
de mi niñez,.....

La vida de la ciudad, manifiesta sus latidos en un tren, como nos dice Carlos Murciano[xxvii]

...Por el costado de la Piazza Italia,
al otro lado
del muro de ladrillos,
humeante y silente, tibio y negro,
cruza un tren.

Que en el poema de Enrique Molina Campos[xxviii] es una pieza fundamental en el entramado de la tarde:

....Retumban las ruedas del tren de maniobras en cada
 juntura de los rieles del puente metálico
y rechinan largamente los ejes de los vagones,  y cruje
el maderamen:
y parece que la tarde va a hundirse toda en el
cauce del río,
seco ya en la cercanía de la mar, tapado por una
sucia estera de hierba que agujerean pútridas charcas....

Aunque, qué hay mas urbano que el metro y su fugaz incertidumbre urbana, que nos canta Fernando Quiñones[xxix]:

Indolente, casi ceremonioso
frena el metro, se abren
las puertas y, ya arriba, la luz vieja de la mañana,
su infiel baraja de fugacidades.....











LOS PARAISOS INTERIORES

Y finalmente, la intimidad en su  pureza inviolable, la de la casa  y sus secretos íntimos y la de su extensión natural :el jardín, paraiso terrenal al alcance de nuestras manos….

Un hotel es a veces el provisional refugio para una emoción perdida. Javier Salvago[xxx] nos lo recuerda en:
 
...El mismo hotel,
los astros han huído. Diminutas serpientes,
como perlas,  reptando en los cristales del balcón...
....acogedor el bar, la luz carmín
enrojece el ambiente.....

Y, a veces, en una vieja casa se producen los cordiales encuentros con lo mejor del pasado, como nos dice Rafael Guillén[xxxi][xxxii] :

Casas adentro, el alcanfor defiende
baules y alacenas;
....los cordiales encuentros: el armario
de cuarterones de la alcoba, el viejo
aparador, vajillas, porcelanas,
redescubre moroso
el todavía brillo en los floreros....

El jardín  se abre como íntima corola del silencio, en Manuel Fernández Calvo[xxxiii]:

Un ramo de cerezas que la sombra custodie
pócima ponga y néctar a los pájaros.
En esa algarabía del silencio
donde la araña cuelga sus telares,
la artemisa fecunda...

Aromas de la tarde, que Rafael Guillen[xxxiv] nos descubre:

Entre nada, el aroma
de la celinda y la alhucema sube
del pequeño jardín picoteando
cada segundo, ahuecando el tiempo
poniendo cóncava la tarde....

Y defiende con el ejército de surtidores[xxxv]

Surtidores cendales, arrancadas
del duende de los cármenes, gumías
damasquinadas defendiendo el verde
del arrayán.....

O el recuerdo de un patio de Sevilla , esquina de un tríangulo inolvidable para el poeta  que evoca Fernando Ortíz[xxxvi]

Grave en su sombra sueña el exiliado
el frescor de aquel patio de Sevilla,
el lento Sur y el mar azul de Málaga....





[i] cit. por J.Cenizo op.cit
[ii] Azorín. El paisaje en versos. ABC. Madrid, 2 de agosto de 1912
[iii] Rios Ruiz, Manuel.  Nº 35, pag.12 “Nova exaltación de Andalucía”
[iv] Requena, José Mª . Nº 14-15, pag.7,  “Mulos al amanecer”
[v] Uceda,, Julia.  Nº 14-15,  pag.8, “Sueño de Sábado”
[vi] Jurado López, Manuel.  Nº 14-15, pag.20 ,“Todo el campo mío”
[vii] Herrera Esteban, Jacinto. Nº 20-21, pag.11, “Y llegado el verano”.
[viii] Rios Ruíz, Manuel. Nº 35, pag.12, “Nova exaltación de Andalucía”
[ix] . Crespo, Angel. Nº 22, pag.3 “Otoño en Ginebra”
[x] Quiñones, Fernando. Nº 23-24, pag.33, “1631: John Domre evoca el saqueo de Cadiz”.
[xi] . Delgado López, Juan. Nº 25, pag.5, “A modo de encuentro y despedida con Julio Mariscal”.
[xii] . Mena, Juan.  Nº 29, pag.12 ,“La claridad negada de la inicial aurora”.
[xiii] Fernández Mota, Manuel. Nº 16, pag.13 ,“Y Dios era el silencio”
[xiv] Mena Cantero, Francisco, Nº 20-21, pag.13, “El compás de Sta.Clara”
[xv] Canales, Alfonso. Nº 32, pag.3, “Abolición del tiempo”
[xvi] Murciano, Carlos.  Nº 35, pag.7 ,“Último viaje de Giorgio di Chirico””
[xvii] Ramírez Lozano, José Antonio. Nº 16, pag.20, “Carta póstuma para Mª José”
[xviii] Uceda, Julia.  Nº 33-34, pag.5, “Viejas voces secretas de la noche
[xix] Soto Vergés, .Rafael. Nº 18, pag.16, “Oda a Alberti en la bahía de Cádiz”.
[xx] . Fernández Calvo, Manuel. Nº 30, pag.7, “El abuelo”
[xxi] Quiñones, Fernando. Nº 32, pag.11. “Crónica y reflexiones en Charing Cross sobre la Invencible”
[xxii] Duque, Aquilino. Nº 18, pag.2., “La crecida ”
[xxiii] . García López, Angel .Nº 19, pag.5 ,“Inscripciones en madera para un friso olvidado”
[xxiv] Mariscal, Julio .Nº 25, pag.16, “Los hombres”
[xxv] . Guillén, Rafael. Nº 33-34, pag.12 ,“Lienzo”
[xxvi] . Guillén, Rafael.. Nº 33-34, pag.17, “Granada”
[xxvii] Murciano, Carlos . Nº 35, pag.7, “Último viaje de Giorgio di Chirico”
[xxviii] Molina Campos, .Enrique. Nº 22, pag. 13, “Visión del puente”.
[xxix] Quiñones, Fernando. Nº 32, pag.7, “Crónica y reflexiones en Charing Cross sobre la Invencible”
[xxx] Salvago, .Javier. Nº 12, pag.16 “ Paseo  por el recuerdo”
[xxxi] . Guillén, Rafael . Nº 33-34, pag.13, “Lienzo” 
 
[xxxiii] Fernández Calvo, Manuel .Nº 31, pag. 3.,“Artemisa”
[xxxiv] Guillén, Rafael, Nº 33-34, pag.14 “Taracea”
[xxxv] Guillén, Rafael, Nº 33-34, pag.15. “Surtidores”
[xxxvi] . Ortíz,  Fernando. Nº 23-24, pag.31, “Homenaje a Luís Cernuda”

C. Francisco Basallote

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