domingo, 13 de octubre de 2013

POETAS ANDALUCES EN LA MEMORIA . RAFAEL LAFFON





POETAS  ANDALUCES EN LA MEMORIA










RAFAEL LAFFÓN

El poeta Rafael Laffón , nació en Sevilla en 1900. En dicha  ciudad vivió y a ella  en su extensa obra cantó sentidamente en numerosas ocasiones.

Desde sus años de estudiante de Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Hispalense comenzó a colaborar en las revistas andaluzas de poesía, destacando sus colaboraciones en Bética, Alma Máter y Archivo Hispalense entre otras...

Junto a Eduardo Llosent, Alejandro Collantes de Terán, Joaquín Romero Murube, Rafael Porlán y Juan Sierra  fundó en Sevilla, el año 1926,  la revista Mediodía,  formando parte del grupo poético del mismo nombre, así como de la  Generación del 27. 

Los comienzos de su obra poética están impregnados del aire vanguardista de la época, de un colorido y musicalidad desbordante,  evolucionando mas tarde a un mundo poético mas sencillo, de gran contenido sevillano, aunque sin pérdida de la componente impresionista de sus primeros libros.

En 1921 apareció su primer libro Cráter, que sería superado  en calidad por Signo Más (1927) y por Identidad ( 1934).  Posteriormente publicó Romances y Madrigales (1944), Adviento de la Angustia (1948), Romance del Santo Rey (1951) y Vigilia del Jazmín (1952), libro éste en el que la línea impresionista , de verso alegre y colorista se quiebra y se hace más profundo, de mayor carga existencial.

Otras obras del autor son: A dos aguas (1962), La Cicatriz y el Reino( 1964) y Sevilla del Buen Recuerdo (1970).  

En 1959 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura   Su obra  ha sido traducida al alemán, francés, italiano e inglés, apareciendo en numerosas Antologías, destacando la Spanische Gedtiche des XX Ahrhunderts , (Frankfurt),  y la reciente de Colección Austral, dedicada a los poetas de la Generación del 27.

Murió en Sevilla en 1978.








GRILLO

A R. Porlán y Merlo

Molinillo de café
-del café puro de la noche-:

Grillo,
buen menestral que mueles la sombra
que es café puro de Sur y estío;
y es el sorbo neumático
de gravedad que acerca a los amigos;
e infusión de emboscada
del calamar del infinito;
y vaho ciego
de caer de espaldas al abismo...

¡Este café que mueles, grillo!
Café puro, con gotas de estrellas,
que desvela a los niños...




  Invitación a la vida.  .

Pasan las aguas por el cauce
y no terminan de pasar;
mas si de un agua no bebimos
nunca aquel agua tornará.

Y mientras corre el tiempo y llega
la hora feliz que imaginamos,
se va la vida, huyendo siempre,
cual se va el agua entre las manos…

Gocemos hasta marchitarlas
todas las flores del camino,
ya que el dolor jamás perdona
ni un paso de nuestro destino.

Gocemos la vida, gocemos…
¿Quién del mañana gozará?
Gocemos hasta embriagarnos
con una absurda saciedad.

Y aunque de luz se abrase el alma,
presto vayamos a la luz…
¡No hay más que al fin de los caminos,
sobre una lápida, la cruz!





Llega estremecida la onda limpia y clara,
de espuma somera que aún orla sus flancos.
Al fin _en las pozas calientes_, se para.
Y es la espuma risa de unos dientes blancos.

En prisión el agua cara al cielo queda,
muda y traspasada de la luz del cielo;
y en el seno inmóvil de su plata leda
la sal cuaja en ansias de un andante anhelo...

¡Qué andante el del agua! Nube, pluvia, fuente,
río, mar... ¡Qué anhelo ahora en el letargo!
¡Qué anhelo que pone cabe el agua riente
la sal como un poso de inquietud ama












ESPERANZA NUESTRA

Decir Esperanza es tanto
como decir Macarena.
Ay linda carita, llena
al par de júbilo y llanto.
Te canto...porque te canto,
como hay noche y como hay día.
Fino coral, ambrosía,
Lucero de la mañana,
qué mañana sevillana
en tu gloria lucraría...

En tu gloria lucraría
como asido a un clavo que arde,
que es, Esperanza, cobarde
abandonar marcha y vía.
Tú, congoja en alegría;
yo, triste a lo sevillano.
De penas en Cristo hermano...
Dame en la vida mortal
ese clavo -tanto mal-
aunque me abrase la mano.



La estocada
Rayos mortales fulmina
cielo de caireles de oro.

Muere estupefacto el toro
del lujo que lo asesina.

De esmeralda o venturina
o zafiro se le inflama
al sol la mórbida rama
que es en la arena el torero.

Y con pasos de bolero
el rococó se hace drama.





  Discurso de las cofradías de Sevilla, 1941. (Fragmento)
“La Macarena surge al fin, en su estela de luz, con su rostro donde las lágrimas apenas acaban de secarse, y brilla, y se anima con el calor de tanto amor. La aclamación llega a su paroxismo. ELLA pasa en su aureola y, como una lenta cometa, deja detrás la cola de pavo real de su manto verde ocelado, con su arrastre de fuego, antes de desvanecerse en las tinieblas de la Catedral…”.

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