domingo, 20 de octubre de 2013

ARTÍCULO. ITINERARIO POÉTICO POR SEVILLA CON JOAQUÍN ROMERO MURUBE






ITINERARIO POÉTICO POR SEVILLA CON JOAQUÍN ROMERO MURUBE








Todo escritor tiene en el íntimo reducto de su identidad creadora la topografía luminosa y la trama ideal de una ciudad querida, el punto iniciático, el lugar único, recreado en un elaborado sistema de luces y sombras que delimitan y condicionan emocionalmente su propia biografía.

Mas ese lugar, como el amor, es siempre demasiado amplio para su posesión total, siempre es una estrella lejana, inalcanzable sombra de inasible cintura,  ciudad o amor  imposible porque tiene sus límites en las mismas fronteras del paraíso perdido. Por eso dirá Borges que Ilión fue, pero Ilión perdura en el hexámetro que la plañe. Israel fue cuando era una antigua nostalgia... En realidad se añora lo que se pierde, o lo que no se puede poseer,  la ciudad lejana o etérea es a veces un amargo fruto de nostalgias.

Sin embargo, hay algunos poetas que tienen la suerte de vivir en el mismo centro de su amor, su paraíso es el presente, no hay lugar para la evocación que no sea la del deleite del momento feliz, la pasión es el instante renovado, la exaltación a los únicos cielos recobrados tras el constante ascesis. Este estado de éxtasis es el que nos traslada Joaquín Romero Murube en  toda su obra; pero especialmente en sus poemas, quizás la sublimación más pura de su amor por Sevilla, hasta tal punto que frente a la sola representación de la muerte lejos de su amada Sevilla le hace decir en el último poema de su último libro:

¡ La Muerte, aquí frente a esta augusta calma
del mar antiguo,
en soledad sonora!

Pero algo bulle en mi raíz de tierra
Que opone, dulce su repulsa leve...
¡ Sin mares ni colina,
allá en la dura
tierra caliente, en mi Sevilla eterna.![i]

El poeta que llevaba Sevilla en los labios, en realidad la escondía en su propia esencia
Haciéndola consustancial a su propia naturaleza de poeta hasta el punto de identificarse absolutamente con la ciudad amada:








(...)
Sevilla, cuando yo muera
quiero ser tu gracia pura. [ii]

a la que desea como esposa:

(...)
Filo de la media noche
Mi secreto te daría....
¡ Si tu quisieras, Sevilla
contigo me casaría ! [iii]

Identidad total con el amor de la ciudad  que prendido en el aire es alegre brisa:

(...)
Si fuéramos brisa
- jardinillos de la tarde,
alegría de las esquinas -
si fuéramos brisa,
amor,
contigo en Sevilla.[iv]


Pasión que,  fuego inextinguible, en el crepúsculo se enciende en la vivencia latente de su eterna presencia:

(...)
Ya muerto el día, sólo es un anhelo
de vida en los luceros de la tarde.

Sombra total. Pero en mis ojos arde
tu luz, tu patio, tu balcón, tu cielo.[v]

Y el poeta se convierte en cicerone de su amada, en un itinerario de amor que la recorre dulcemente, con el ritmo que detiene el tiempo en su delectación, como un oleaje de caricias por la epidermis del aire de todas sus esquinas.
















Hablará de la Giralda, siempre con el deseo de profundizar en el misterio de su música que inunda el  alma:

Veinticuatro campanas
repican altas.
Veinticuatro campanas
dentro del alma.
¡ Ay quien lograra
ser de plata y de música
en la Giralda ![vi]

o, simplemente,  definirla como objeto de amor  o de coincidente amante de la eterna belleza:

(...)
Y de Sevilla amante,
torre que eleva tallos de azucenas
en el azul distante.[vii]
(...)

(...)
La Giralda tiene un traje rosa. La Giralda tiene un traje morado. La Giralda tiene un traje azul. El de plata y piedras celestes para las noches de fiestas. La Giralda tiene un traje blanco, transparente, que la desnuda como a una mujer segura de su gracia... [viii]
(...)

 y paseará sus calles y plazas, marcando a fuego el signo de su pasión:

(...)
¿ En qué calle de Sevilla
en qué muro, en qué palacio,
sobre mejillas de trigo
el ascua fiel de mis labios ?[ix]

o, en  soledad, trascendida en fe,  describiendo la callada belleza de su querido Barrio de San Lorenzo:

(...)
Fachadas verdes, azules,
Esquinas de cal. Conventos.
La tarde entra por el río
al barrio de San Lorenzo. [x]
(...)

o un sentimiento antiguo:

En la plaza  hay una fuente
llorando por Doña Elvira.
Callejones de la Muerte.
Callejones de la Vida.[xi]
...
una evocación:

Niñas de la calle Goles
junto a la Puerta Real.
Los trenes por la Barqueta,
El río al lejano mar.[xii]
(...)

o un presentimiento:

Algún día, por esta calle
de Santa Clara, en la paz
de un atardecer de oro
pasará un hombre perdido
hacia un afán inconcreto...[xiii]

En el corazón de la ciudad amada, entre mirtos y mármoles antiguos, el núcleo de la Historia, la médula del universo...:










(...)
(El Alcázar ya duerme en la callada
soledad de lucros protegida.
.....
Los goznes de una reja rechinaron.
Y al paso de una sombra caen jazmines.)[xiv]






testigo de amores reales:
(...)
El Alcázar de Sevilla
tiene patios y salones.
Camarines de damasco,
corredor, capilla y porche.
Jardín de mirtos oscuros,
cien fuentes, mil surtidores.
Galería por los estanques
y alta muralla con torres.
Y en el Alcázar no puede
vivir don Alfonso Doce.
Que la riqueza no sirve
al que tiene mal de amores.[xv]
(...)
junto al Palacio de San Telmo:
 (...)
El palacio de San Telmo
tiene patios y escaleras
salones grandes de espejos,
balcones, mirandas, rejas.

Y en el fondo del jardín
entre naranjos y adelfas,
un merendero morisco
junto a las Delicias Viejas
donde la Infanta Mercedes
canta y ríe, borda y sueña.[xvi]
(...)


y la espiritual y silenciosa Sevilla de los Conventos de clausura, donde el tiempo se detiene bajo la espadaña y el ciprés y callan sus trinos los pájaros porque Sor Ángela  duerme :

SEGUIDILLAS DE MONJAS

Quisiera ser monjita
de Santa Clara.
Y subir a la torre
- cara tapada -.
Y ver el río
cómo abraza en sus ondas
al cielo mío.

Quisiera ser monjita
de Santa Inés.
Una rosa de fuego
la Coronel.
Si yo pudiera
por vencer al demonio
mi vida diera.

En el jardín los pájaros
guardan silencio.
Las novicias contienen
hata el aliento.
Y en la cancela
- ¡Sor Ángela dormida! -
un ángel vela.

Quisiera ser monjita
de San Clemente.
En el patio de mármol
cuatro cipreses.
La fuente llora,
si esta triste y callada
madre priora.

Desde el mirador
en el conventito
de la Encarnación
las monjas han visto,
al ponerse el sol,
cómo su Eminencia,
triste y solitario,
cerraba el balcón.[xvii]


Sea este itinerario fugaz de la mano poética de quien en Sevilla fue Sombra apasionada en  los espacios precisos de la luz, destellos de un luminoso astro de pasión por la ciudad –amada, para siempre cercada por sus versos, un humilde homenaje a quien tanto ama a la ciudad que anualmente la corona con la Magia eterna de la sonrisa de un niño, a quien tanto se parecen los poetas.


F.Basallote










[i] TIERRA Y CANCIÓN, 1948
[ii] KASIDA DE LA MUERTE, TIERRA Y CANCIÓN, 1948
[iii] ROMANCE DEL ENAMORADO,SIETE ROMANCES. 1937
[iv] CANCIÓN DEL AMANTE ANDALUZ
CANCIÓN DEL AMANTE ANDALUZ, 1941
[v] ARTE TOTAL
[vi] KASIDA DELREPIQUE,TIERRA Y CANCIÓN, 1948
[vii] ESTANCIAS DE LA VOZ QUERIDA, ARTE MAYOR
[viii] GIRALDA,SOMBRA APASIONADA, 1929
[ix] ROMANCE DE LA NOCHE DE MAYO,ROMANCES
[x] BARRIO DE SAN LORENZO, Homenaje a Bécquer. SOMBRA APASIONADA, 1929
[xi] ROMANCE DEL ENAMORADO,SIETE ROMANCES, 1937
[xii] ROMANCERO DE LA CALLE GOLES, TIERRA Y CANCIÓN , 1948
[xiii] KASIDA DE LA GLORIA,TIERRA Y CANCIÓN
[xiv] DON PEDRO I DE CASTILLA,ARTE MAYOR
[xv] ROMANCE DE LA REINA MERCEDES,ROMANCES
[xvi] ROMANCE DE LA REINA MERCEDES,ROMANCES
[xvii] TIERRA Y CANCIÓN, 1948

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