domingo, 1 de septiembre de 2013

SOBRE EL HAIKU. 15. ANTOLOGÍA MÍNIMA DEL HAIKU JAPONÉS.



SOBRE EL HAIKU





15 .- ANTOLOGÍA MÍNIMA DEL HAIKU JAPONÉS

MATSUO BASHŌ   (1644-1694


 "Un viejo estanque.
Se zambulle una rana,
ruido en el agua".


 "A la intemperie,
se va filtrando el viento
hasta mi alma".



" Se va la primavera,
Lloran las aves, y son lágrimas
los ojos de los peces"


 "Como la almeja
en dos valvas, me parto
de ti con el otoño"


 "Besugo en sal
con las encías frías,
pescadería"


A la entrada del jardín
Florece el blanco
de una camelia*

Observan al horizonte
don el orificio de la campanilla al cielo
Esas flores de primavera

Oh que verdes son
las ramas del sauce
en las aguas que pasan

Aquí agua
y allá agua.
Las aguas de primavera

Una trucha salta
y las nubes se agitan
en el cause del torrente

Cuando los cerezos florecen
Las aves tienen dos patas
Y los caballos cuatro

Este otoño
no tengo niños en mis rodillas
para contemplar la luna.

El cerezo perdió sus flores
y  vuelve la calma
en el Templo Enjoji

En la Gran Mañana
Un viento del fondo de las edades
sopla a través de los pinos


La campana lejana
¡Cómo oscila su pasar
en la neblina de verano!

Los esqueletos
Vestidos de seda
Contemplamos las flores

Esa montaña lejana
A donde el calor del día
Se fue

La brisa fresca
llena el cielo vacío
del rumor de los pinos

No hay lugar
donde botar las aguas servidas
y el ruido de los insectos

Este día de invierno
hace calor al sol.
Pero frío

A la primavera
las ranas croan
y en verano gritan

La alondra se estira
y se deja caer.
Si verde es la cebada





YOSA BUSON  (1716-1784)

“Ocas en línea.
La luna en la ladera
hace de sello”


“tarde de otoño;
también hay alegría
en estar solo”


“tras el relámpago,
un sonido de gotas
en los bambúes”



“ Oigo la nieve
rompiendo los bambúes.
La noche, negra”

 "Con un farol
pasea en el jardín:
sufriendo al ver morir la primavera".


"Días pausados
en un rincón de Kioto
se escuchan ecos"


 "Blanco rocío *.
Cada púa en la zarza
tiene una gota".


"La corta noche;
sobre la peluda oruga,
perlas de rocío".


 "Un aguacero.
Se agarran a las hierbas
los gorriones".

*
Según Blyth, el mejor haiku de Buson


KOBAYASHI ISSA (1762-1826)


 "De no estar tú,
demasiado enorme
sería el bosque"


 "Estoy aquí
por estar, y la nieve
sigue cayendo".



 "En este mundo,
encima del infierno,
viendo las flores

 "Yo soy un huérfano,
yo soy una luciérnaga
que no da luz"


 "No lloréis bichos,
que sufren desengaños
hasta los astros"


 "Le sobrevive,
le sobrevive a todo
la frialdad"


 "Cayó bocarriba
la cigarra de otoño
y sigue cantando"

MASAOKA SHIKI (1867-1902)



Cada año nuevo
Cielo y tierra en armonía
El primer día 
 
¡Qué soledad!
Después de los Fuegos artificiales
una estrella fugaz.
 
Un gran viento
y repentinamente el estandarte
se levanta.
 
Ola de calor
Las flores del ciruelo se dispersan 
por el pedregal.
 
Cuando miré hacia atrás
El hombre que me cruzó
Se había perdido en la neblina
 
El Gran Buda soñoliento
Adormecido
Por este día primaveral
 
 
Ellos contemplan
el océano en junio.
Los Budas al fondo del templo
 
Dulzor de brisa.
En el verde de mil colinas
un templo aislado.
 
Atardecer primaveral.
¿Qué lee
el hombre que no tiene mujer?
 
Las ondas del chapoteo
derriten poco a poco
el hielo del estanque.
 
La nieve se derritió
en la espalda
del Gran Buda.
 
 
Velas enormes
tiene el barco holandés.
Cumbre de nubes.

TANEDA   SANTÔKA  (1842-1940)

El viento frío,
indiferente,
pasa ante la muerte

Me senté en una piedra
Y luego... ¡resultó
que era una tumba!

No hay el menor vestigio
de la casa en que nací
Las luciérnagas

Yo, ahora, aquí:
el azul del océano
sin límites


KYOSHI TAKAHAMA (1874-1959)

Como una bandera
Parece flamear
El sol invernal


De cada objeto que depositamos
Nace algo
Que se asemeja al otoño

Primera primavera.
La lluvia perla
sobre las ramas aún desnudas.

Solo.
Pulo mis poemas
en el día que llegará. *

* Kyoshi en este poema alude la muerte de su amigo
Kawahigashi Hekigoto y la del  maestro Masaoka Shiki.



Libélulas
En el villorrio tranquilo
Es mediodía


En los montes de abril
Cadáveres en sepultura
¡Vanidad!


Lancé
la cetonia
a lo más profundo de la sombra.

Durante la distribución
de la velas en los dormitorios.
¡El grito del venado!

Aún me traspasan
La serpiente dejó en la hierba
Los ojos

El una palabra
Yo una palabra
Al resplandor del otoño

Bajo la luna otoñal
Ahora
No hay enemigos  *


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