viernes, 27 de septiembre de 2013

ARTÍCULOS. VISIÓN POÉTICA DEL PAISAJE II.



VISIÓN POÉTICA DEL PAISAJE II











EL PAISAJE NOCTURNO

La visión poética del  paisaje nocturno  está llena de escenas de enorme plasticidad, en las que la presencia de la luna añade un misterio tan antiguo como cósmico.  Juan Ramón Jiménez en La estrella del pastor dice: “ La luz / de la luna iba nevando/ por los montes negros sus / tristezas de lirios blancos…”,  mientras que Vicente Aleixandre en una elegíaca  Luna del Paraíso  escribe  “ Un azul grave, pleno, serenísimo / te ofrecía su seno generoso / para tu alegre luz, oh luna joven”. La luna  será casi siempre el centro del paisaje nocturno, incrementando su protagonismo en Lorca,  para quien la sobrecarga mágica de su presencia enriquecerá sus poemas. Veamos de su poema Muerto de amor: “ Ajo de agónica plata / la luna menguante, pone/ cabelleras amarillas / a  las amarillas torres.”,  y de la Oda a Walt Whitman de su Poeta en Nueva York: “ Cuando la luna salga/ las poleas rodarán para turbar el cielo; / ..Nueva York de cieno/ Nueva York de alambres y de muerte.” y en el mismo poemario y en su poema Calles y sueños, volverá a referirse a ella:“ Yo estaba en la terraza luchando con la luna/ Enjambres de ventanas acribillaban un muslo de la noche….

 Rafael Alberti , será seducido por la luz selenita y en Balcón de Guadarrama dirá que “ la luna va resbalando,  / sola, por el ventisquero. / La luciérnaga del tren / horada el desfiladero.”, Luis Cernuda en Desolación de la Quimera describe la noche regida por una luna altiva: “ Sobre el azul tan claro de la noche/Contrasta, como imposible gotear de un agua, / El helado fulgor de las estrellas,/ orgulloso cortejo junto a la nueva luna/ Que, alta ya, desdeñosa ilumina…”, mientras que Emilio Prados, en Crepúsculo, dirá que  “ La balanza de la sombra/  pesa la luna…”y .Joaquín Romero Murube en Romance del llanto escribe: “ Azul la noche, y con brillo/ sobre el borde de las tejas, / descompone arquitecturas / de luna y sombra .”














EL PAISAJE MARINO

 El paisaje marino recobra en la poesía los caracteres de origen y hábitat. Juan Ramón en Amanecer de Agosto, se referirá a ese mar dócil y encerrado de las marismas: “¡ Marismas que reflejan hasta un fin imposible/ el carmín del naciente/ en cauces medio secos! ”y en Soledad  describe un mar libre: “Los nubarrones tristes/ le dan sombras al mar./ El agua, férrea/ parece un duro campo llano…/   . El mar de Aleixandre en Sombra del Paraíso, es un mar auroral, primigenio, así en Casi me amabas describe cómo “ Un fondo marino te rodeaba./ Una concha de nácar intacta bajo tu pié, te ofrece/ a tí como la última gota de una espuma marina.” y en  Primavera en la tierra nos enseña  “ La gran playa marina, no abanico, no rosa, no vara de nardo, pero concha de un nácar irisado de ardores…”   y en Mar del Paraíso “Las barcas que a lo lejos/ confundían sus velas con las crujientes alas / de las gaviotas o dejaban espuma como suspiros leves,…”.

Para Alberti el mar es algo vivencial e iniciático; en Marinero en tierra dirá: “Ya está flotando el cuerpo de la aurora/ en la bandeja azul del océano/ y la cara del cielo se colora” y en  Salinero nos enseña  cómo  “…ya estarán los esteros / rezumando azul de mar…”,  aunque  su pasión cromática le hará desear en A  la pintura que “¡ Si un día se pudiera/ en ciertos momentáneos/ verdes que alumbra el mar/ hundir por la mañanas los pinceles! .

Joaquín Romero Murube, en Las playas de Hércules escribe “Montes de sal, pinares sobre el oro / del roquedal batido por las olas” dibujando el paisaje luminoso de la costa gaditana, y sobre el mismo paisaje gaditano, Rafael Laffón escribirá : “¡ Salinas, salinas en la playa blonda! ¡ Bajo el cielo zarco, gracia de colinas…”. .El  esplendor del mediodía será pintado por Emilio Prados  en su poema Agosto en el mar :“ Arde el sol sobre las playas. / Como una navaja abierta, / su verde cuchilla el mar / tiende brillante en la arena.”

















EL PAISAJE FLUVIAL

En el paisaje poético del río,  hay como un retorno a los ríos bíblicos, cargados de mieses, así Federico García Lorca en su Baladilla de los tres ríos, dirá: “ El río Guadalquivir / va entre naranjos y olivos. / Los dos ríos de Granada / bajan de la nieve al trigo.”, Joaquín Romero Murube dirá del Guadalquivir, en sus Coplas de Sevilla en el Guadalquivir: “ Por el río de nácar:/ Entre olivar y viñas / mirtos y cañas.”y en Las aguas llevan tus ojos : “ Las aguas llevan el temblor del aire,/ cuando discurren por la mansa tierra / con culantrillos de verdor oscuro,/ y el corazón en sombra de las yedras.”, y Rafael   en su Intermedio de las seguidillas del río se referirá a ese río recién nacido: “ Por Cazorla va el agua/ de pino a pino…”mientras que del río lento y casi marino de Coria dirá en Barquitos veleros y tranvías de nubes: “ En este milagro de primavera, una vela latina- idílica y lenta, blanca – iba cortando la claridad atónita del aíre. Hasta los márgenes, remansados de espejos fríos y umbría de tarajales, llegaba la estela que hacía un reborde abocelado, para morir en un chasquido de lengua blanda.”
















EL PAISAJE URBANO

La impresionante descripción de la Ciudad del Paraíso de Vicente Aleixandre : “…ciudad de mis días marinos. / Colgada del imponente monte, apenas detenida/ en tu vertical caída a las ondas azules,/ pareces reinar bajo el cielo, sobre las aguas / intermedia en los aires.”, nos recuerda en su plasticidad luminosa un paisaje de Cézanne.  Luis Cernuda , en su ensimismada visión de narciso hablará de su ciudad . Así en Primavera  vieja: “Ahora, al poniente morado de la tarde,/ En flor ya los magnolios mojados de rocío,/ Pasar aquellas calles, mientras crece/ La luna por el aire, será soñar despierto.” y en El magnolio  describe los callejones de Santa Cruz: “ Se entraba a la calle por un arco. Era estrecha, tanto que quien iba por en medio de ella, al extender a los lados sus brazos, podía tocar ambos muros. Luego, tras una cancela, iba sesgada a perderse en el dédalo de otras callejas y plazoletas…” o bien la ciudad muerta de Itálica en Las ruinas: “ La avenida de tumbas y cipreses, y las calles/ Llevando al corazón de la gran plaza/ Abierta a un horizonte de colinas;/ Todo está igual, aunque una sombra sea…”. De Sevilla  escribirá también Joaquín Romero Murube en Ciudad: estío  : “Sobre la calma la ciudad irradia/ su latir presuroso de metales/ y el sol abre sus venas…”

F.Basallote


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