miércoles, 21 de agosto de 2013

SOBRE EL HAIKU. 4. LOS GRANDES MAESTROS.



SOBRE EL HAIKU






4 LOS GRANDES MAESTROS

4.1 MATSUO BASHÔ (1644 - 1694).





El primer gran "haijin" , escritor de haiku, fue Matsuo Bashô (1644 - 1694). Basho escribió numerosos haiku, así como varios libros de viaje en los que se combinada prosa y poesía entre los que destaca el titulado Sendas de Oku, relato sobre su periplo por el norte del Japón. Bashô desarrolló un haiku inspirado fundamentalmente en la contemplación de la naturaleza:
 Sobre la rama seca
 un cuervo se ha posado ;
 tarde de otoño.
Bashô ejerció una gran influencia en su época y hubo gran cantidad de poetas y discípulos que se formaron en sus principios literarios y espirituales. e entre todos ellos, cabe destacar el grupo de los llamados "10 filósofos": Etsujin, Hokushi, Joso, Kikaku, Kyorai, Kyoroku, Ransetsu, Shiko, Sanpu y Yaha. Casi todos ellos fueron, a su vez, maestros de otros muchos nuevos poetas, manteniendo encendida la llama del venerable Basho durante muchos años después de su muerte.
La escuela de Bashô no era la única que producía haiku en aquella época. Cabe destacar también en calidad literaria, aunque con menos seguidores, la escuela de Onitsura (1660 – 1738), poeta que bebió en su juventud de las mismas fuentes de Basho, co n el que comparte significativamente muchos detalles de su vida y de su concepción del haiku.
 Coincidentes en el tiempo y en el espíritu renovador del viejo haikai, no coincidieron  en el espacio, ya que aunque Bashoo se caracterizó por su vida itinerante, Onitsura  se afincó en Itami, cuidando de sus padres, de tal modo que llegó a ser célebre la frase “Bashoo en el Este y Onitsura en el Oeste”.  Es conocido asimismo el respeto y veneración que tuvo por Bashoo, a quien en la conmemoración de su muerte escribió el siguiente haiku:

 Sueños sin rumbo;/
 en páramos quemados,/
 la voz del viento”,

 en alusión al famoso haiku de despedida de Bashoo:
 “Habiendo enfermado en el camino,
 mis sueños/
merodean por páramos yermos.”.

4.2 YOSA BUSON (1716-1783)




Buson, pintor de acuarela japonesa, adoptó en sus poemas una actitud esteticista proponiéndose reflejar la belleza sensible del mundo. Los poemas de Busón se caracterizar por un sentido más agudo de observación de la naturaleza. Propone un estilo que es observación pura, sin intermediarios, de la propia naturaleza; es el llamado estilo descriptivo. No en vano fue pintor además de poeta, y como muchos otros maestros de haiku, acompañaba algunas de sus obras de una haiga o pequeña pintura a la aguada que ilustraba el sentido del poema. 
Su sentido plástico influyó en muchos de sus haiku que dan la sensación de un cuadro acabado. Es el caso de:
Línea de gansos en vuelo;
al pie de la colina,
la luna puesta por sello

Buson tiene en su retina el instante en la naturaleza, pero con sus electos dispuestos espacialmente como en un cuadro.
Como última y vital característica de su poesía, Buson explora la imaginación y se inspira en ella para componer algunos de sus haiku más importantes. Su escuela seguirá produciendo haiku durante algunos años después de su muerte.


4.3  ISSA KOBAYASHI.- (1762-1826)







Issa Kobayashi, comienza su producción poética en el último tercio del siglo XVIII. El rasgo sobresaliente de su labor poética es su profundo amor por el mundo y por todas las criaturas que lo habitan, hasta las más insignificantes. Compuso alrededor de 1000 haiku dedicados a caracoles, moscas, ranas, bichos de luz, pulgas, cigarras e insectos varios. 
Plasmó su visión franciscana del mundo y de sus criaturas en una obra poética llena de ternura y humanismo; Issa era consciente de su propia insignificancia como podemos apreciar en algunos de sus haiku más conmovedores. Su estilo directo transmite la naturalidad propia del poeta que desnuda su espíritu en cada uno de sus poemas y que se reconoce en la propia naturaleza que retrata.
 Cayó bocarriba
 la cigarra de otoño,
 y sigue cantando.
Fue un hombre extraordinariamente solitario y llevó una existencia muy desgraciada hasta su muerte. Un incendio en su casa le obligó a pasar los 5 últimos meses de su vida en un almacén sin ventanas con piso de tierra. Issa lo explicó así:“Las pulgas se han salvado del incendio y han venido a refugiarse aquí conmigo”.
Murió en mitad del invierno; bajo la almohada se encontró su último haiku:
"Gracias sean dadas a lo alto; 
 la nieve sobre mi manta
 también viene de la Tierra Pura
Issa no creó escuela. Por este motivo, su estilo es muy personal y no se puede comparar a ningún otro poeta, anterior o posterior.
A diferencia de otras disciplinas artísticas, el haiku entra en un período de franca decadencia que se acentúa desde 1826 con la muerte de Issa; esta particular edad oscura se alargará hasta la llegada del cuarto "grande" junto con Bashô, Buson e Issa: Shiki Masaoka, el último pilar fundamental hasta nuestros días de la historia del haiku japonés.







4.4 .SHIKI MASAOKA (1867-1902) se convirtió en el último gran representante de la tradición haikista japonesa. Poeta de muy corta vida, es el gran renovador de las formas clásicas de poesía de Japón. Esto lo consiguió desde su doble faceta de poeta y crítico literario. Acuñó el término haiku (antes haikai o hokku), y combatió durante su vida muchos prejuicios de la época hacia el haiku clásico.
 Shiki comienza pronto a componer poesía. A los 23 años se le confirma el diagnóstico de tuberculosis, enfermedad incurable. A consecuencia de dicha enfermedad muere a los 35 años tras una lenta y amarga agonía.. Shiki mantuvo una fructífera actividad artística hasta el último soplo de su vida: nunca dejó de pintar a obra de Shiki destaca por su coherencia y su brillantez formal. Introduce su punto de vista agnóstico en el mundo del haiku, dominado en la época clásica por una profunda religiosidad de la que él siempre se alejó. Sus haiku están muy marcados por la terrible vicisitud de padecer una enfermedad incurable desde tan pronta edad, y su obra es por ello marcadamente autobiográfica. Sus haiku siempre se orientan a la pura objetividad, a la observación directa, muy al estilo de Buson..Aunque también ha sido definido como impresionista.
Velas enormes
tiene el barco holandés.
Cumbre de nubes
Este haiku se ha comparado con el de Bashô
Sobre la rama seca
 un cuervo se ha posado ;
 tarde de otoño.
En el que todo era oscuridad y negrura, mientras que el  de Shiki, dentro de esa definición impresionista, es un canto a la luz.
Shiki consiguió abrir el haiku de nuevo a todos los poetas del país. Nos legó una obra de indudable belleza y propició la aparición, como en otros tiempos, de distintas escuelas que durante todo el siglo XX han mantenido en plena vigencia esta peculiar manera poética japonesa.









4.5   TANEDA SANTOKA
Taneda Santoka nació el 3 de diciembre de 1882 en el pequeño pueblo de Nishisaware (actualmente Hofu) en la prefectura Yamaguchi (SO de Honshu, la isla principal de Japón). Su nombre de nacimiento fue Taneda Shouichi, siendo el mayor de cuatro hermanos. La de Santoka era una familia de pequeños terratenientes, empobrecidos a causa de la mala  administración  de Takejirô, el padre del poeta. El suicidio de la madre, ocurrido en 1893, sólo sería la primera – como lo refiere en su diario – de múltiples tragedias que azotarían en lo sucesivo la historia familiar de los Shouichi: cansada del la vida disipada y de las infidelidades de sus esposo, la madre del poeta se arroja al pozo de agua de la residencia familiar. Años más tarde, Santoka escribiría en su diario: “Mi madre no puede ser culpada. Nadie puede serlo. Si se ha de culpar a alguien, se tiene que culpar a todos. Es la condición humana a la que se tiene que culpar. Oh mi madre! que recuerdo”. El niño Taneda Shouichi queda, a partir del suicidio de su madre, al cuidado de su abuela. En 1902 abandona la casa paterna para dirigirse a estudiar literatura en la Universidad Waseda de Tokio. Sin embargo, Santoka no progresa en sus estudios: la persistente melancolía que lo acompaña desde la muerte de su madre y sus incipientes problemas con el alcohol (tal vez herencia paterna) lo obligan a abandonar Waseda, dos años más tarde, tras un colapso nervioso, como quedó consignado en los archivos de la institución. La vida familiar continua, para el poeta, sin asentarse. En 1909, el padre de Taneda arregla su matrimonio con una muchacha de Nishisaware, Sakino Sato. De esta unión nacería, un año más tarde, Ken, hijo del poeta. La vida matrimonial y las relaciones con su esposa le resultan insoportables. Confesará en su diario que la imagen del cuerpo de su madre siendo extraído del pozo, tras su suicidio, le perseguiría para siempre en sus relaciones con las mujeres. Es en esta época, en la que Santoka inicia sus primeros trabajos literarios: publica, en 1911, una serie de traducciones de Turgenev y Maupassant en la revista literaria Seinen (juventud). Ese mismo año, ingresa a su primera cofradía literaria, integrándose, en 1913, al grupo de poetas Ogihaara Seiwensui, estudiosos de la tradición del haiku y de los haijin Masaoka Shiki y Kawahigashi Hekigoto. El grupo se caracteriza por sus exploraciones formales respecto la estructura silábica del Haiku (un terceto único estructurado silábicamente 5 / 7 / 5); experimentando con las formas libres (shinkeikô) y prescindiendo del Kigo, palabra que acompaña al Haiku tradicional, asociando el texto a una determinada estación o evento. Santoka colabora activamente con el movimiento, publicando con regularidad en la revista del maestro: Sôun. Es en este punto en que la segunda de las tragedias familiares irrumpe en la vida de Santoka. Los negocios de su padre fracasan, llevando a la familia a la bancarrota y a la pérdida del remanente de dinero y propiedades. La familia se traslada a la ciudad de Kumamoto en la isla de Kyushu, al sur de Japón. El padre, Takejirô, inicia una serie de proyectos fallidos en los que involucra a su hijo: una tienda de sake, una pequeña librería de segunda mano. En 1918, el menor de los hermanos de Taneda, Jirô, se suicida, agobiado por la situación familiar. Muy pronto le sigue, la abuela, quien fallece unos meses más tarde. En 1919 Santoka abandona a su familia, con miras a encontrar un trabajo en Tokio, lo que se materializaría un año más tarde – en 1920 – con la separación definitiva de Sakino. Muere el padre. Durante dos años trabaja como bibliotecario, hasta ser despedido a causa de un nuevo colapso nervioso. La vida del poeta se vuelve en extremo inestable: permanece en Tokio, en donde es acusado de actividades políticas inapropiadas y encarcelado; vuelve brevemente a Kyushu, con su familia, pero escapa. En 1924 intenta, borracho, arrojarse al paso de un tren; salvado en el último instante es llevado por un monje a un monasterio. Cinco años más tarde, Taneda Santoka es ordenado monje Zen. Escribe en su diario: "En febrero de 1929 fui ordenado monje y me convertí en residente en Mitori Kannon-do. Era una verdadera vida solitaria en el bosque, en lo que concierne a la quietud era quieta, y a la soledad era sola, tal era allí la vida". Santoka inicia una serie de viajes por Japón, como bonzo mendicante; sólo lleva consigo: su cuenco (tazón) de mendigar, una toalla y sus hábitos. Tras el peregrinaje se asienta, en 1932, por un breve periodo en una villa (Gôchuan) en la prefectura de Yamaguchi. Publica su primer libro de poemas: Hachi no ko. Es un periodo de gran pobreza en lo material. Santoka sobrevive gracias al apoyo de admiradores y amigos y al dinero que le envía su hijo Ken. En 1934 intenta iniciar un nuevo viaje, pero cae gravemente enfermo y debe regresar. Intenta suicidarse sin éxito. Dos años más tarde, proyecta un viaje por la senda de Oku, siguiendo la ruta de Basho. No completa la ruta, regresando a Gôchuan ocho meses más tarde. En 1938 Santoka abandona Gôchuan para dirigirse a un pequeño monasterio cerca de la ciudad Matsuyama, el que se convertiría en su última residencia. En abril de 1940 publica Somokuto “Entre Pagodas de Hierba”, su obra más importante. Fallece seis meses más tarde, el 11 de octubre de 1940.
Temas
Los temas de la poesía de Santoka son esencialmente los trazados por él en el esbozo que propone como inicia de su autobiografía: “Los infortunios de mi familia comenzaron con el suicidio de mi madre”. La historia de la familia Shouichi y la muerte de su madre, entregaran al poeta los temas clave de su escritura: la muerte, la pobreza, la soledad, el alcohol, la decadencia.
Escribe a propósito del recuerdo de su madre en el 47º aniversario de su muerte:
Ofrendando fideos
Madre
Yo también comeré
Dos años más tarde, en un nuevo aniversario:
Dientes de león cayendo
La muerte de mi madre
Aquello en lo que pienso incesantemente
La pobreza, recuerdo del pasado familiar y del presente, como bonzo mendicante:
Sin dinero, sin posesiones
Sin dientes
Totalmente a solas
(De El cuenco vacío de Taneda Santoka , por Roberto Gárate)



4.6 KYOSHI TAKAHAMA





Kyoshi Takahama, ( 1874 -l 1959) fue un japonés poeta activo durante el periodo Showa de Japón .  Su verdadero nombre fue Kiyoshi; Kyoshi era un seudónimo .
Takahama nació en lo que hoy es la ciudad de Matsuyama , Prefectura de Ehime , su padre, Ikeuchi Masatada, era un antiguo samurái .. A los nueve años que heredó de la familia de su abuela, y tomó su apellido de Takahama. Conoció a Masaoka Shiki a través de un compañero de clase ( Kawahigashi Hekigoto ), y fue Masaoka Shiki, quien le dio el seudónimo de Kyoshi.  Ignorando los consejos de Masaoka, dejó la escuela en 1894, y se fue a Tokio para estudiar  literatura japonesa . En 1895, se matriculó en la Senmon Gakko Tokio (actual Universidad de Waseda ), pero pronto dejó la universidad para un trabajo como editor y crítico  de la revista literaria Nihonjin.
En 1898, Kyoshi Takahama asumió la dirección en la sección de haiku de “Hototogisu” (el cuco) que Kyokudo Yanagihara (~ 1867 1957) y Shiki Masaoka habían co-fundado el año anterior.Muchos haijines apoyaron su opinión del haiku, y Hototogisu se convirtió en una sección importante a la cual una gran cantidad de poetas contribuyeron con sus haikus.
Los haikus de Kyoshi no se limitan a un estilo fijo. Entre su haikus, varios son espléndidos y viriles, mientras que otros son sutiles y delicados; varios dan rienda suelta a su imaginación, otros describen hechos simplemente diarios.

Según Rodríguez-Izquierdo: “ Kyoshi ha sido el hombre que ha convivido con Shiki y con todas las generaciones posteriores, enarbolando siempre la bandera del haiku más puro…Apreciemos su lirismo, su sentido de la observación, su cordial conpenetración con la naturaleza. A veces nos recuerda a Bashoo…””





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