sábado, 17 de agosto de 2013

ARTÍCULOS. Una poesía de los sentidos.




UNA POESIA DE LOS SENTIDOS








Siendo la poesía  conocimiento del mundo, aprehensión de su esplendor y de sus misterios,  y siendo los sentidos la puerta del conocimiento, no cabe duda que en toda creación poética se haya implícita la acaparación  sensual del mundo y en el misterioso proceso transformador en el interior del poeta    no caben fronteras entre lo sensorial y la puramente intelectual, no siendo lo sensorial sino el sendero que transita el poeta en la aventura personal del descubrimiento y que en la embriaguez de su emoción creadora quiera hacer partícipe al mundo de sus hallazgos a través del gozo de los sentidos. En esta revelación hay una poesía en la que lo sensual se percibe directamente, ya que el poeta no intenta en sus versos sino  definirse,   expresar la emocionada sensación de sus instantes, el maravilloso descubrimiento del mundo.





En Huesos de pájaros, Manuel Jurado ,  con su fluyente y rico lenguaje , lleno de metáforas felices, río de versos donde los sentidos disfrutan de ocultos reflejos paradisíacos  “Huele el campo a roja/corteza de alcornoque, a zarabanda y valses/ alocados, febriles….”, “La fruta que se cierra/ y se abre como el ojo/ de una perdiz oscura/ que no sospecha el vuelo/ del azor…”, “El labio se detiene,/separa su perfume,/ saborea su pulpa/ de cuerpo adolescente./”, “ …esa llama interior de cuarzo puro/ que fulge y se deshace/ en una fuente ígnea…”, deja en unos cuantos poemas la espléndida emoción del goce sensual, los olores del bosque, el sabor de la fruta que la naturaleza oferta, la lenta delectación en su gusto…

En ese mismo sentido, Aurora Luque nos ofrece en  su libro La  siesta de Epicuro,   “… esta cesta hay uvas esenciales,/cerezas infantiles/ húmedas fresas que prometen bosques,/…”  . Y este frutal contenido se derrama plácidamente en un lento derroche sensorial, demorado en el degustar de la crátera de los días florales y en el tacto de la luz sobre los cuerpos  en la noche   que se acaba en la embriaguez absoluta de sus horas: “ A vivir y a gozar, que son dos días/ y uno sale nublado, mi Catulo” o “los muslos relucen embriagados:/ oro limoso, enigmas, / pirámides de luz…” por detrás de los vehementes deseos que provocan “…las serpientes de ámbar,/ las medusas de fósforo, las furias…”, “...sus aullidos carnales…”

En La aljaba de Eros, Daniel Lázaro Abolafio , en un poemario de hermosos sonetos, habla    de la sensación del tacto en las caricias    :“Delicado placer gustoso y quedo/ que se enrede en mi mano tu melena,/ silencioso placer y dicha plena/ que se enrede en la mano, en cada dedo./”y del fuego amante de  sus ojos: , “Quiero que me abaniquen tus pestañas/ con la gracia ligera, casi alada,/ de esos ojos que entornas descuidada/ ignorando quizá tus propias mañas.” o “Tienes que controlar la llamarada/ de tus ojos quemantes, porque luego/ ya no querré abrasarme en otro fuego…/”




Aunque el tacto, la sensación del tacto, se sublima cuando se abre como un océano de sensaciones , como ocurre en el poemario de un fino erotismo de Nerea Riesco, Desnuda y en lo oscuro: “…el mar que soy lame tus orillas, / te recubre de agua, provoca sacudida de olas, / te arrastra a lo más profundo…/hasta que pueda escuchar un murmullo de caracolas/ anunciando que vas a espumarte en mi…” ., “Vivo y muero febril, jadeante,/ escuchando susurros en verso/ hasta que el vientre se me vuelve océano/ y las olas me arrastran/ al punto sin retorno…”  , el éxtasis del placer  “ …vigila / en la frontera de la piel que habito/…/ y busco la paz/ avanzando a tientas por mi vientre/ refugiándome en la piel mojada y sedosa/ sondeando el húmedo pasadizo/ que me empuja a imaginar tus dedos/ hurgando en mis esencias encendidas.”

Y, en el hermoso libro reeditado por Visor, de Luis Rosales, Diario de una resurrección,  ese tacto es plenitud en el deleite de los cuerpos: “El tacto es como el mar/ y el cuerpo amado es de agua despacísima que no se muere sino hacia adentro,/…/...y el agua de tu cuerpo está muy junta y muy temblada/ ascendiendo de la sombra a la luz/…”, “…y tu cuello de miel agonizante, / y tu cintura que es de agua/ y recorro, una vez y otra vez el corto territorio de tu vientre…” Y plenitud del instante, el gozo de lo efímero: “Tú, mi instantaneidad, mi únicamente/ la lluvia que vino a vivir conmigo…”, “Tal vez sólo es posible que podamos amarnos/ mientras que dura un beso/…/ pero/ sólo puede durar/ mientras que dure un beso.”





A veces este descubrimiento es quizás desconcertante porque es una lúcida mirada en el tiempo, el recurso de revivir la emoción olvidada, el gozo yacente en su ceniza , el aire que aprisiona la memoria, en el deseo de recuperar la fragancia y las músicas primordiales de lo que pudo ser paraíso, como sucede en el poemario de Luís Pérez Oramas  Prisionero del aire:“ Será el mar sólo su espuma/ sin que haya Dios o mensajero/ alado ni ángel alguno que lo explique./ Será su canto sin canto como oleaje/ una música añadida…” y “…entre ramas florecidas/ con el olor de las magnolias/ tilos húmedos, pan/ verde y oro de la leche en las mañanas/ entre manglares secos, sales, cuerpos/ efímeros como el amor…” llegando a ser: “ Prisionero del aire, ahora estás en su silbido/ que te aturde, / y en la urdimbre callada de los tiempos/ nada te sostiene: /sólo la voz que te llama a caminar / sobre la espuma…”

Cuando Balzac dijo que  El amor es la poesía de los sentidos, no hacía sino constatar cómo en la silenciosa música de los cuerpos que se aman, se entrecruzan las gozosas sensaciones que un mundo primordial y cósmico transmite en los versos eternos de la eterna pasión del hombre…

F.Basallote



Textos citados:

Manuel Jurado. Huesos de pájaro .Agua Clara. Alicante, 2009
Daniel Lázaro Abolafio. La aljaba de Eros.  Cedma. Málaga.2008
Aurora Luque. La siesta de Epicuro. Visor. Madrid, 2008
Luis Pérez Oramas. Prisionero del aire Pretextos. Valencia, 2008
Nerea Riesco. Desnuda y en lo  oscuro. Ed. En Huida. Sevilla, 2010
Luís Rosales. Diario de una resurrección .Visor .Madrid,2010


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