sábado, 15 de junio de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Josefa Parra, "Materia combustible"



RESEÑAS DE OBRAS
DE POETAS ANDALUCES


JOSEFA PARRA ,MATERIA COMBUSTIBLE













MEMORIA DEL FUEGO
JOSEFA PARRA _ MATERIA COMBUSTIBLE
Ediciones En Huida. Sevilla, 2013.


Josefa Parra ( Jerez de la Frontera,1965), es una voz preeminente de la poesía femenina española , licenciada en Filología Hispánica , trabaja en la Fundación Caballero Bonald, donde es subdirectora de la revista de literatura Campo de Agramante. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Elogio a la mala yerba (Visor, 1996), Geografía Carnal (Diputación de Cádiz, 1997), Alcoba del agua (Quórum, 2002), Caleidoscopio de Venus (César Sastre, 2005), Tratado de cicatrices (Calambur, 2006) y La hora azul (Visor, 2007), el álbum ilustrado Oficios imposibles junto al pintor Carlos C. Laínez (AE, 2007) y Habitación de hotel, con Mercedes Escolano (La Compañía de Versos, 2010). Ha sido galardonada con el Premio Internacional de Poesía Loewe a la Creación Joven 1995 y con el Premio de Poesía Unicaja 2006. Sus poemas han sido traducidos al portugués, al francés y al árabe.  

Su poesía ha evolucionado  hasta un estadio de madurez y solidez poética. Según la autora: “Entonces hablaba más de mi misma y ahora hablo más de los demás. Quiero que haya simbiosis con el lector, una dinámica de comunicación…La poesía tiene que hablar de todos, no de uno mismo. Es materia comunitaria”. En su evolución literaria, ‘Materia combustible’ ha supuesto para ella  una nueva experiencia  ya que “tenía el planteamiento muy estructurado, tenía la trama, los hilos del poemario. Es la primera vez que lo tenía tan claro”, asegura.  Y define este poemario con las siguientes palabras: Nos consumimos y renacemos. Ese es mi poema. Tiene tres partes: fuego, ceniza, fuego. Todos mis poemas son una narración. El hombre y la sociedad se iluminan, se apagan y vuelven a renacer..”  . El libro lleva un mensaje optimista que juega con la metáfora del Ave Fénix y del resurgimiento de las cenizas.
Dividido en tres partes: Fuego, Cenizas y Fuego, quiere la autora en esta  estructura cerrada, circular, reincidir en su poética del amor; mas no desde el incendio incontrolado de la pasión sino desde el fuego latente que perdura en las brasas ocultas en sus cenizas, con un recurso al paso del tiempo y a la nostalgia y una voz que clama por el retorno de los esplendores perdidos como emergente Ave Fénix. En su primera parte dirá: “…El amor me ha señalado/ un camino sin vuelta,/ ha guiado mis pies hasta tu casa./ Aquí me tienes. Sin opción./ Ahora,/ hiéreme de huracanes o de besos.” . Y en rica y adornada joyería de metáforas  se refiere al futuro y al goce del instante: “La carne vegetal y aromada del pétalo/ mañana mudará su apariencia, y el tallo/ que hoy yergue sobre el agua finísima cintura/ se doblará ante el peso del tiempo y su vergüenza./ Eso será mañana. /Pero queda esta noche.”.  Hay en su segunda parte, Cenizas, una búsqueda en la  memoria que se hace nostalgia en los lugares que un día fueron escenario de llamaradas perdidas del amor: “…Te hallaré en la tristeza de esta ciudad sin suerte/ que tanto se parece, en cuerpo y alma,/ a ti / y a mí/…”, y que construye el deseo inalcanzable: “Volvería otra vez sobre mis pasos/ para alcanzar la dicha que se escapa,…”,  pidiendo al tiempo:  “ Dame un sorbo de ayer, una mirada,/ los restos de un naufragio/ a los que sujetarme…” Y, desesperadamente, al amor:  “ Una vez que te viera,/ una sola,/ una vez que volvieran las aguas a su cauce,…” . Amor que aletargado, aguarda su emergente vuelta, en una esperanzada cuestión: “…¿Quién te dice / que no ha de amanecer, que tras la noche/No burlaré a la muerte,….”, mas  en el fondo sabe que “ …lo inalcanzable es lo más dulce,/ me conformo al silencio/ y al vacío y al destierro, / y entono la plegaria/ de la melancolía/ como quien canta un salmo/ gozoso en la penumbra. / Pues sé que lo imposible es para siempre.”. Y todo se hace memoria: “…Apenas un momento: /rozar con las pupilas el milagro/ de tu belleza huidiza/ y esbozar la palabra que te nombra./ Colibrí./ Mi memoria/ te regala el futuro.” . Y consciente de la fugacidad del amor  escribirá: “Sé que el amor es un lugar de paso,/ una pausa de lumbre en medio de la nieve,/ un segundo de gloria./…/ Aunque es tan breve el ascua de los cuerpos,/ si alguna vez la huella dura más que el camino,/ aún merece la pena.”.  Aún merece la pena ese fuego residual con que cierra el ciclo de este poemario, en ningún modo celebratorio de los incendios  sagrados, sino solamente vindicativo de sus cenizas, de las que más que un resurgido Ave Fénix, surgen el dulce éxtasis del recuerdo y una leve esperanza.
Su forma característica de verso libre se enriquece con unos heptasílabos, endecasílabos y alejandrinos, que dan un ritmo y una musicalidad a los poemas,  cortos y profundos, como es norma de su estilo, que hacen de esta Materia combustible, un eslabón significativo en la brillante cadena poética de Josefa Parra, si no un importante punto de inflexión en la misma, marcando quizás las líneas de un futuro derrotero.

F.Basallote  






  

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