domingo, 23 de junio de 2013

ARTÍCULOS. Reluciente espejo de lo inmutable.



RELUCIENTE ESPEJO DE LO INMUTABLE










Desde que el misterio del mar ofreció al hombre la ocasión del horizonte, su magia no cesó de tocar el corazón de los poetas y desde sus estratégicas cuevas en las que el signo dejaba constancia sobre la roca de las incidencias diarias, llegaron a percibir su infinitud en la sorpresa de los grandes navíos fueran de Melkart o de Tarsis.









Y si el famoso Conde Olinos: “Madrugaba el conde Olinos,/mañanita de San Juan,/a dar agua a su caballo/a las orillas del mar.”, nunca pudo compararse en tal fiesta  a la dicha de Arnaldos:  “¡Quién hubiera tal ventura/ sobre las aguas del mar/ hubo el infante Arnaldos /la mañana de San Juan!”,sí es cierto que sus olas fueron sendas de aventureros y testigos de grandes amores:  Espronceda, por boca de su pirata dirá que “mi única patria, la mar.”,mientras que Rubén  cantará a Margarita Debayle: Margarita está linda la mar, /y el viento, /lleva esencia sutil de azahar” y Juan Ramón llegará a decir “ El mar otra vez, el mar/ conmigo…”, es decir el mar como imprescindible compañero de la humanidad…
Y el mar, imprescindible compañero de la poesía, se nos presenta en algunos libros recientes que citaremos: Acercando orillas, de Paloma Fernández Gomá; Otra orilla de Coriolano González Montañez; La bañera de Ulises" de Mercedes Escolano y Los archivos griegos de Blanca Andréu 
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En el poemario Acercando orillas, (Fundación Dos Orillas. Diputación de Cádiz, 2008) Paloma Fernández Gomá. (Madrid ,1953), ubica como  protagonista de su poética el Estrecho, el agua que separa y que une: “hasta dejar cuencas de efluvio/ sobre las dos orillas arcanas y en cercanía…”, el agua que es rito  “que yace en silencio en el seno de nuestros días” y  “Un talismán tardío de mirada acuciantes/…/en la añoranza de años excluidos por la sombra…”. Desde Otra orilla, (Ediciones: Baile del Sol. Tenerife, 2008),  Coriolano González  (Santa Cruz de Tenerife, 1965) , la orilla inmensa del archipiélago besado por el Atlántico,  incide con una poesía de gran plasticidad y colorido en el paisaje de cuya contemplación emergen sentimientos encontrados: “ Un amanecer azul cuajado de nubes rosas…// Un mar estival turquesa y tibio...// Un atardecer rojo de tormenta…// Un mar gris invernal…/” es el decorado pictórico del poema Cuadros I, sobre el que el poeta reincide en su búsqueda a la par que se detiene en el paisaje, tan íntimamente unido a su existencia: “…Las orillas en calma reflejan la luz blanca”.













Y ese Atlántico, cuyos latidos suenan en las piedras milenarias de su Cádiz, está en  La Bañera de Ulises (EH. Editores. Jerez, 2008,) de Mercedes Escolano (Cádiz, 1964),
en un profundo poema de amor, en el que “El mar late despacio sin rumbo/…/ Flexible, tibio, rumoroso es/ su vientre…/../ Baten sus olas en mis piernas, frenándose. /Viene hacia mí, animal lascivo y sediento/…/ agua eres y en agua te disuelves./.../ ¡qué serena el agua en tu cintura! / ../ El mar: melena al viento suelta, /caderas ondulantes, un cimbrear de muslos,/...piernas atropelladas que levantan espuma, /una corriente de besos, humedad, saliva./…/ Un crujir de mástiles y jarcias llega hasta nosotros/ haciendo mas potente el deseo…/…/ y he sabido que el amor tenía tres vocales/ y que el ruido del mar cabe en tu lengua…/../”Contundente identificación de los tiempos del amor con las secuenciales etapas del mar.

Mientras, Blanca Andréu  (La Coruña, 1959),  con su libro  Los archivos griegos (Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2010), entra en el antiguo mar de Grecia, en los registros de la luz y de la historia : “…y era el mar griego un gran libro de plata escrito en húmedos hexámetros/…/ Era el mar como otro libro/ de mi memoria…”,   y en  la plasticidad de su poesía, como acuarelas en las que el blanco y azul, el verde agua  de turmalina  se abre con la riqueza cromática y sensorial: “ …a qué rosal/ de agua profunda/ a qué prado/ donde pacen sirenas…”,  “Gacela blanca/  vuelas/ sobre el arco de la ola/ como un inacabable lirio blanco…”

Sea esta pequeña muestra de la poética actual sobre el mar un reluciente espejo de lo inmutable, de la eterna y sutil materia de la poesía, apoyada siempre en la belleza y en algunos elementos fundamentales de su propia constancia, como el mar…

F.Basallote







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