viernes, 29 de marzo de 2013

RESEÑAS III - POETAS ESPAÑOLES. Luis Artigue, "Los lugares intactos"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ESPAÑOLES


LOS LUGARES INTACTOS de LUIS ARTIGUE












LAS VERDADES INTANGIBLES
Sobre LOS LUGARES INTACTOS de LUIS ARTIGUE
Premio “Arcipreste de Hita” 2008
PRE-TEXTOS. Valencia, 2009




Luis Artigue (León, 1974) es uno de los poetas leoneses más conocidos, que hace gozosa  manifestación de su procedencia y reconocimiento de sus raíces poéticas, así dice: “León es mi contexto y los poetas leoneses mi cimiento”. Así este discípulo de Crémer, Gamoneda, Colinas, Mestre y tantos otros , que escribe también prosa, ha seguido los pasos de algunos de ellos como Colinas y  escribe  un poemario de viaje, no en la búsqueda de aventuras sino en la busca continuada del poeta: la de sí mismo.


Desde los albores de la humanidad la literatura está llena de viajeros que no dejan de buscarse a sí mismo en la manifestación del mundo que hallan. Desde el Poema de Gilgamesh, hasta el Ulises de Joyce pasando por la Odisea o la Eneida,  el Libro de las maravillas de Marco Polo,  la Divina Comedia, o el Quijote, el universo poético no es sino un continuo sendero por donde el poeta –es decir el hombre- ejerce la inacabable tarea de intentar encontrarse.


Mas, ese sendero no conduce a certezas, sino al mismo corazón del hombre, así Basho, el poeta japonés conmovido por el paisaje de Shirakawa, escribió: “Imposible pasar por ahí sin que fuese tocada mi alma”. O sea, es imposible tocar las viejas piedras de las ciudades sin impregnarse de emociones, hasta el punto de que el viajero llegue a decir con Antonio Machado: “ni sé si voy conmigo a solas viajando”, es decir, me acompaña la emoción continua del camino. 

Los lugares intactos son las emociones que las ciudades han ido dejando en el camino de este joven poeta y que quedan en el poema como destilación de una experiencia similar a la de la vida y el amor…sendero que incide en los íntimos resortes del corazón.


Consta el libro de tres partes: Hallazgos de perdidizo, Una ilusión de continuidad  y Todo tránsito, precedidas de un poema introductorio: Una ciudad o un estuche en el que acomodar tu corazón y el resto de mis joyas, dedicado a Oporto íntimamente unido a su poesía  y en cierto modo a definir la obra: “Este poema/ escrito con letra de borracho en el reverso de un mapa/ para saber de dónde vengo/ además/ de saber ir.”


En la primera parte se manifiesta un cierto sentido del descubrimiento en las grandezas aparentes de la humanidad, como dirá en el Machu Pichu: “buena cuenta del éxito, del poder, de la vida/ y del amor eterno/da/ asomarse a las ruinas de un imperio.”o en los lugares escondidos como: “La oscuridad de una pequeña ermita/ es la de todos esos poemas que expanden el entendimiento”, en Aveiro. En Una ilusión de continuidad, dirá desde la capital del mundo: “Me siento como el árbol que se mira en un río desde que estoy en lo alto/ de Nueva York.” .Y desde las alturas del Duomo de Florencia: “…El  trémulo/ entramado de nubes. / La villa inmortal enardecida con cierta luz de ficción/ que han tomado prestada a crédito los cuadros del Cinquecento.”  Llegando  a “Jerusalén, la ciudad  cuarteada por las apropiaciones de Dios.” y terminando en Roma: “la ciudad cuya belleza aún es un edicto de alegría”. En la tercera parte, Todo transito, dirá que “todos necesitamos creer que eso que hoy/ es un poema de amor/ no pasará mañana a formar parte/ de la historia/ del naufragio…”

En una estructura de extensos poemas de verso libre, polimétricos, no exenta de un ritmo interior y algún poema en prosa, resuelve el poeta este viaje hacia el interior de si mismo y de su propia poética, afirmando una vez más que toda poesía es un camino interminable en la búsqueda inalcanzable de los enigmas del hombre, tan cercanos a veces pero intangibles…

©Francisco Basallote 
Publicado en Papel Literario, 20/10/2009

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