jueves, 21 de marzo de 2013

RESEÑAS III - POETAS ESPAÑOLES. Guillermo Carnero, "Cuatro noches romanas"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ESPAÑOLES

CUATRO NOCHES ROMANAS de GUILLERMO CARNERO
















MEDITACIONES EN ROMA

SOBRE "CUATRO NOCHES ROMANAS" DE GUILLERMO CARNERO
EDITA: TUSQUETS. BARCELONA, 2009





No cabe duda del papel primordial de Guillermo Carnero (Valencia 1947) en la poesía contemporánea española, hito de modernidad tras su inclusión en la Antología de José Mª Castellet Nueve novísimos poetas españoles y, desde el punto de vista de la poesía andaluza, reivindicador  del grupo Cántico con su famoso ensayo El Grupo Cántico de Córdoba,. Un episodio clave de la poesía española de posguerra (1976), recientemente reeditado. Profesor en Harvard y Berkeley, Catedrático de Literatura, Premio Nacional de Literatura, de la Crítica, Premio de las Letras Valencianas y Fastenraht de la Real Academia Española…

Para quien la Poesía “es una difícil fusión de emoción, intuición y pensamiento” y es autor de libros fundamentales en los que la maestría verbal del lenguaje y el rico bagaje culturalista elabora piezas singulares en las que la belleza y la magnificencia de las ciudades europeas decisivas en la historia del hombre y su cultura, se manifiesta en libros como Verano inglés y Fuente de Médicis como homenajes y ofrendas respectivos a Londres y París, era absolutamente lógico que hiciera escala en Roma y en el esplendor y el oculto brillo de los mármoles , el canto de las fuentes, las majestuosas esculturas o el espacio dominado de Bernini , escribiera este libro Cuatro noches romanas que es invocación y ofrenda a la ciudad eterna.

Pero Cuatro noches romanas no es un libro elegíaco al uso, es algo más, es una especie de meditación final, una recapitulación de lo vivido, el amor, la belleza, el arte, y el hallazgo del vacío tras el tiempo … en un diálogo en cuatro fases con la Muerte . A través de esos encuentros en los que surge una especie de batalla dialéctica con contenidos de  atracción y desprecio, de repulsa y cierta seducción, se va planteando las cuestiones constantes de la poesía….


En la Noche primera, Campo de´Fiori, dice la Dama :” – Después de tantos años escribiéndome/ hoy has venido a verme.” y responde el poeta “ –Siempre supe/ que hacia ti me llevaba mi destino ,..” y en un largo párrafo acusatorio le dice:” …a los cuerpos que duermen sosegados/ en el aplazamiento del deseo/ les oreas y alargas su delicia/ para que se aniquilen por inercia/ de su felicidad…” , En una respuesta se define la Señora: “ Mi juego y mi placer son sembrar el espacio/ de esos signos de muerte sucesiva,…” , terminando el poeta con la siguiente petición: “…Sé que no te merezco/ todavía; te pido/ sólo una señal: llueve/ sobre todas las flores, y deshójalas./ Arrastra todos mis recuerdos, que son manchas de sangre.”


La Noche segunda se desarrolla en el Jardín de Villa Aldobrandini, donde “- Nadie, hace siglos, viene por la noche/ a este lugar oscuro y solitario”, dice la Parca y le contesta el poeta: “–Lo sé; pero me atrae su rüina/…/ la fuente muda cuya taza cubre/ un amasijo de raíces muertas. / Hoy no quería verte/ entre las luces y el bullicio…” Y en un magnífico diálogo sobre la belleza del mundo y su efímera duración,, dirá la Dama: “- De qué te serviría. La belleza/ no será nunca en ti; no la tendrás / por mucho que la estreches…”.


En el Cementerio Acátolico se desarrolla la tercera noche romana. Dice el poeta: “- Un día me dijiste: tu peor enemigo/ es la memoria; aprende de los pájaros…” y la Dama dice: “-Mira a tu alrededor; no te complazcas/ sólo en la destrucción y la rüina. /No hay lugar en el mundo donde brille/ más alta/ la belleza de la muerte.” Y en una visita a las tumbas  dirá: “-Pero tu sabes que esa simple lápida, en su serenidad de luz a mediodía/ fue designio de un hombre atormentado…”


La cuarta noche romana y su albada es un perfecto juego de atracción y repulsa, “-Ya no me ves hermosa en la luz griega.” dirá la Muerte y el poeta contestará: “ –Nunca lo fuiste; yo no te busqué / por hermosura…” , “ –Me encontraste/ cuando eras casi niño, y desde entonces/ siempre he estado contigo…” terminando el poeta y el libro con la siguiente petición : “ En medio de mi noche/ envuélveme en el manto de la tuya,/ y sabré que por fin no duermo solo.”


Un hermoso y complejo libro de un poeta que domina no sólo el lenguaje de la mejor poesía sino que logra en esa dúctil materia con las sutiles herramientas de la emoción y los más hondos pensamientos levantar un espléndido homenaje no sólo a la Ciudad Eterna sino a la perenne  gloria de la Poesía.




©FRANCISCO BASALLOTE
Publicado en Papel Literario, 02/06/2009

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