martes, 5 de febrero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Victor Jiménez, "El tiempo entre los labios"





RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES


EL TIEMPO ENTRE LOS LABIOS, de Víctor Jiménez













PALABRA ESENCIAL EN EL TIEMPO
Sobre EL TIEMPO ENTRE LOS LABIOS, de Víctor Jiménez
Renacimiento. Sevilla, 2009




En El tiempo entre los labios, nos ofrece Víctor Jiménez (Sevilla, 1957) una Antología de su obra publicada entre 1984 y 2008, que es además un verdadero manifiesto de su poética en la que son esenciales, como dice en el prologo su editor Fernando Guzmán: “La búsqueda de la intimidad y la revalorización de la memoria”.Y es que la presencia en El tiempo entre los labios del yo íntimo y su fijación asintótica en unos parámetros de memoria no hace sino dar al sentimiento el lugar casi físico de su existencia simbólica, de instrumento de recuperación que vuelve a palpitar en la forma  que Borges dijo : “ Todo poema con el tiempo es una elegía”.


La importancia de la memoria para el escritor y ese renacer de los primeros símbolos emocionales es vital en la poesía en el sentido que dice Antonio Colinas: “toda la literatura es literatura de la memoria.”.Por eso el tiempo, ese gran espectador, que diría el ya citado Borges  se convierte en nuestra propia materia y ese tiempo incesante es fuente de experiencias que permanecen para elaborar sobre los cimientos de los recuerdos, convertidos en símbolos autobiográficos, fijados en el poema en una íntima arquitectura de elegías. 


Hay una intención clara en El tiempo entre los labios de construir o mejor dicho reconstruir  el tiempo en fractales de experiencias en los que la homología en la vivencia o en la temática permita un ritmo en la emoción paralelo al desarrollo de su poesía, al margen de las usuales técnicas de ordenación antológica en las que es normal  la ordenación cronológica de los libros.   Así el libro está dividido en siete partes que logran en su fragmentación edificar una línea poética tan bien  definida: Tiempo de volver, El tiempo y la palabra, Tiempo de sombras, Flor de un día, Tiempo desapacible, El tiempo entre los labios y Del tiempo y la distancia.


Tiempo de volver es el retorno al tiempo primero, convirtiendo  la elegía en cántico de  de ternura: “De aquellos días tibios, serenos de la infancia,/ como vagos esbozos sobre lienzo de niebla/ apenas han quedado, suaves, en mi memoria/ algunas pinceladas …”, o de nostalgia ante la imposibilidad de retornar al gozo de aquella casa primera en la que : “ Y está mi infancia dentro./ Y he perdido la llave./ Y no hay puerta ninguna.” Memoria otras veces tan presente como en el “Puente aquel de San Bernardo,/todavía pasa el tren/ de mi infancia por debajo.”o en aquel índice del paso del tiempo que es el viejo reloj de la estación  cuyas agujas  “se clavan en la una, se te clavan…”


El tiempo y la palabra es una reflexión sobre el acto poético, en el que aparece el poema como salvación  y como talismán contra el tiempo, en una especie de confrontación de lo virtual y la realidad, “…y llamar a las cosas/ por su sombra o su lumbre.”, dirá expresando claramente esta dualidad que perdura en el poema, “Sombra de lo vivido/ y lo soñado…”  o  “Acabo de verterlo en un poema/ que al delirio del fuego arrojo ahora.”. Queda en la niebla la respuesta: “¿Se canta lo que se pierde?/…/ Se pierde lo que se canta”, aunque parezca certeza.


En Tiempo de sombras el poeta se encierra en el paisaje de su intimidad y en los aspectos más sombríos de una sentimentalidad herida: “Hace tanto que anida/ la noche entre tus sienes…”,  que recurre a la memoria como salvación: “En un pozo has caído/ y el agua del olvido/ te llega a la garganta.”, para llegar a la conclusión de que “ Hoy, a ya no sé bien cuántos naufragios/ de sus ojos, al cabo he comprendido/ que el cielo es sólo mi melancolía…”


Flor de un día  es asimismo una faceta de ese cristal en el que el autor refleja sus emociones en una atmósfera sentimental en la que la memoria es trasunto de fugacidades. “Del recuerdo volvía malherido/ y en silencio…”, “Por no decirte amor,/ dolor, ¿te digo olvido?...” y que a pesar de esa instantaneidad cuaja momentos en los que el sentimiento refluye hacia laberintos de conformidad: “ Ahora que me estaba acostumbrando/ a ese sabor sombrío de la ausencia…”,  aunque no sirva para evitar que como Ícaro, el sol, es decir la realidad  “ …acabe derritiendo nuestras alas/ y nos precipitemos/ sin más paracaídas que el olvido,/ inevitablemente/ en el despeñadero sin luz de la tristeza”


Tiempo desapacible es un aspecto de la intimidad en la que el poeta se vuelca sobre su propia imagen en un juego desigual de espejos en el que  “Al fin y al cabo el sueño/ no es más que el anticipo/ de sombra” mientras que afuera “Sigue lloviendo como entonces. Llueve/ y, de tanto llover, la oscura nieve/ del olvido penosamente empieza…”  para concluir: “Y es que nunca sabrás, muchacha, adónde/ puede llegar, en una lenta tarde/ desolada y lluviosamente triste,/ el aliento olvidado de un latido.”


Es El tiempo entre los labios la parte en la que la intensidad de las emociones cuaja en una luz distinta, que se abre premonitoriamente con el poema Abril, “Como la brisa apareció en la tarde/ de aquella tibia calle con naranjos…” y se desarrolla en versos tranquilos, amables, “ Tal vez la dicha sea, entre otras cosas/ cotidiana y hermosamente simples/ venir, como esta tarde, a recogerte,…/  , “ …/Como el rumor del agua entre las piedras./…”, llegando a decir el poeta : “ No es que yo viva para la memoria,/ pero el agua de ayer me sabe a gloria…”


Del tiempo y la distancia es la última parte en la que de alguna forma el poeta asimila espacio y tiempo, ajeno a cualquier pose euclidiana, llegando a decir que “Hay a quienes separa la distancia/ y a quienes siempre los separa el tiempo.” y que termina con la soleá: “Nos va separando el tiempo./  Tú siempre los mismos años/ y yo los que voy cumpliendo.”


Pese a la fragmentación formal, El tiempo entre los labios  es una Antología perfectamente unitaria, en la que bajo el hilo conductor de lo elegíaco se manifiesta una poética coherente y sólida, una visión peculiar del mundo bajo el prisma de la personalidad literaria manifiestamente definida de Víctor Jiménez.



© F.Basallote
Publicado en Papel-Literario . 29/06/2009





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada