sábado, 9 de febrero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. José Cabrera, "Goethica"




RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES

GOETHICA de JOSÉ CABRERA MARTOS








¿POESIA COMPROMETIDA?
A propósito de GOETHICA de JOSÉ CABRERA MARTOS
I Premio Nacional de Poesía Ciudad de Ceuta
Ed. Point de Lunettes. Sevilla, 2009




Dijo en cierta ocasión José Cabrera Martos (Jaén, 1977: "No concibo la poesía como devenir ajeno al mundo en el que vivo, sino como un compromiso del hombre con su tiempo…” y  haciendo honor a su compromiso nos entrega este Goethica, en el que al margen de otros componentes, es patente no sólo su solidaridad sino su vivencia poética con la tragedia histórica del pueblo palestino.

No hay poeta  auténtico que no esté comprometido con su tiempo, ya dijo Mario Benedetti que “El verdadero artista es siempre comprometido...” así lo está nuestra historia rebosante de poetas comprometidos y, en general, todos los pueblos que han experimentado en su carne la represión y el desgarro y, numerosos los que sienten la agresión al hombre como propia. En ese sentido este poemario es una muestra de una visión poética ampliamente humanista, en la que el problema palestino es un aspecto más de la inacabable sucesión de crímenes contra la Humanidad,  así dirá :  “ [ Perdón, he recordado Polonia como pudiera decir Sarajevo, Nueva York, Munich, Bagdad o el Abismo bajo los dioses que aprietan ¿Pero no ahogan?] ,  y en base a esos recuerdos, a esa intensa emoción dolorosa ,  escribe como respuesta personal idéntica a la pregunta de José Ángel Valente: “Y después de Auschwitz/ y después de Hiroshima, cómo no escribir.” 

Derivado su nombre de Goethe, de cuyo Fausto toma la siguiente frase que en sí encierra el sentido absoluto del libro: “Nada me agrada tanto en días de sol y fiesta como hablar de guerra y estropicios bélicos, cuando allá en Turquía, unos a otros se matan los pueblos. Te estás asomando a la ventana bebiendo tu vasito y miras cómo río abajo van deslizándose los abigarrados barcos; luego vuelves atardecido a casa tan contento y bendices la paz y los pacíficos tiempos.” Está concebida la obra como una obra de teatro  en cinco actos,   así como las escenas que las constituyen, con denominaciones adecuadas a su contenido, no exentas de una amarga ironía en sus títulos.

En el primer acto, Ética erótica, subtitulado La sinrazón de abril, su verde aroma, con dos escenas formalmente distintas, una en verso y otra en prosa, es una especie de metáfora del paraíso,  como iniciático sendero hacia la imposibilidad de la dicha en un mundo en descomposición. El acto segundo, denominado Hética Herética y subtitulado Casida entre dos mares y un lago, está completamente dedicado a Palestina. En su primera escena, denominada así dice: “… Hoy es de plomo mi azul y mi esperanza carencia…”. En su segunda escena Jerusalén, irónicamente precedida por la cita bíblica del Éxodo: “Si escuchareis mi voz  y observareis mi pacto, seréis para mi entre los pueblos la porción escogida ya que mía es toda la tierra.”, hace referencias  a dos fechas fatídicas para el pueblo palestino, 1967 y 2006 “1967: Ved esta herida afilada de pánico verde y abierta… Treinta/ noviembres de oasis amurallados hacia el horizonte…/…/…y en 2006 en cinema vuelve la estrella de John Wayne, el cowboy mesiánico…”  cerrando el poema con: “Todo queda en silencio: Entra en escena Pilatos”, en clara alusión a la indiferencia del mundo occidental a la masacre. Lam escena tercera, Gaza, es quizás dentro de esta poesía acerada y lacerante, un islote de lirismo, cargado de cierta nostalgia:  “ …por este cielo, que un día fue azul o eternidad para ser hoy ortiga…”  y es un fuerte grito de dolor: “Cerca del mar, a mitad de un te quiero/ se nos escapa la vida, la erótica/ entrecelada, y ahora sólo desnuda,/ tu piel,/ cae declinada no en “amor amoris” sino por copos de fósforo blanco…” Su cuarta escena Check point en Ramallah, Gaza ¿O Berlín? es una continuación de la ignominia en la que toma como metáfora una imagen de niña de puntillas  con un haz de globos sobre el muro de Cisjordania: “Pero se encuentra quiëta, grisácea, únicamente lacada en el muro macizo…”

En el acto tercero Ghetto del Heteo, Tiempo sin orillas, es un duro alegato contra los campos de refugiados, donde la vida es apenas un resquicio. “¿No ves que todos estamos igual en esta fosa caídos? Déjanos ya descansar de responsos y el olor de tu aliento a-finado por los gusanos/   /Id afinando el violín, id eligiendo la lápida… Alá es grande.”.

Hiato en egoísta goethita , subtitulado Haber montescos y capuletos, es el cuarto acto cuya primera escena  denominada Estado de sitio, es un diálogo en siete voces donde intervienen una familia palestina y soldados israelíes  en el que se materializa el estado de descomposición de la moral sitiada  y un romance entre la hija y uno de los soldados. Aquella dice: “–David no entra en mi casa, su aroma sí, en mi cabello, en mis muslos…Todo mi hebreo uno a mí/ dádivas para mi mano, cigarros Lucky, papá, y este té marca Hornimans para mamá…” mientras que él: “Otra mañana. Amanece la luz por las dormidas colinas de Hebrón y/ Marién de tanto odio encendidas. De tanto amor.Tocan diana. Hoy mataré a Mahmoud ibn…”. Mientras, en la segunda escena, que es un poema en prosa, con un juego tipográfico de poesía visual se lee: “NIÑOS PALESTINOS HUÉRFANOS POR BOMBAS ISRAELÍES/…/ ESCRIBEN POEMAS DE AMOR A SUS VERDUGOS asumiendo la cultura de paz impuesta por las naciones civilizadas…”

Un entreacto  nominado Ética de chistera hace alusión  a la foto de las Azores: “Triada de homo sapiens/ ¿sapiens? en las Azores. / La salvación de la tierra: / No viene el anticiclón, / sí buitres sobrevolando/ Babel por bajas presiones.” Y en el acto quinto AmonGoth, the man or the ego subtitulada La parada de los monstruos  culmina  con referencias a campos de concentración nazis, como comparación: “…Ha amanecido. Unos años/ antes también sucedió. Hay que seguir tiritando/unos minutos…”. En la  escena final, Ética estoica, como despedida dice: “…Hemos llegado al final de este libro, la herida/continuará sangrando, abierta, aunque no veremos/ el último dolor que ella me causa…”

Conceptualmente cerrado, este poemario no es sólo una muestra de poesía comprometida, sino de poesía militante y dentro de ella intensamente capaz de transmitir el sentimiento por vías verdaderamente emocionantes. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, la multiplicación formal, verso y prosa, los recursos tipográficos, la aproximación a una cierta poesía visual, la abundante  intertextualidad, que de alguna manera pretenden dar riqueza  de forma, de un modo coherente con el mensaje, hacen que el poemario redunde más en una categoría de épica trastocada  y adolezca de lirismo.  Claro que se dirá, ¿Cómo quiere lirismo cuando es tan patente el llanto…? , Pero el lector me entenderá, sobre todo después de haber leído algunas de las “Advertencias” que escribe el autor al inicio del libro:” “Si se produce prosodia dactílica, ataques cardíacos de libertad o apedreamiento de pájaros, deje este libro…”
Advertencia o aviso, que reflejan una pose más que un compromiso.

©FRANCISCO BASALLOTE
Publicado en Papel-Literario 23/03/2010

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