domingo, 24 de febrero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Alejando Pérez Guillén, "Matar a Narciso"



RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES
"MATAR A NARCISO" DE ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN














ACERCA DE "MATAR A NARCISO" DE ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN.
EDICIONES ALFAR, SEVILLA, 2012

ALEJANDRO PÉREZ GUILLÉN (Benalup-Casas Viejas, 1973), es Licenciado en Filología Hispánica y trabaja como bibliotecario en su localidad. Ha publicado los poemarios  :Entrevista con la palabra (Ayuntamiento de Benalup, 1997), Sueños de hadas sin hada madrina (Salobreña, Granada, Alhulia, 2003) y Monedas de papel (Cádiz, Diputación, 2006). También el libro de relatos La otra realidad, (Aladena, 2009). Ha escrito en revistas de carácter cultural, como columnista y crítico literario. 


El mito de Narciso ha llegado a significar en el mundo actual un estadio de inmadurez permanente manifestado en una sociedad nihilista y a la vez inmadura, insolidaria y corrupta, estática en su pose de egoísmo intrascendente y estéril. Y ese Narciso universal y a la vez individualizado es el que Alejandro Pérez Guillén   decide en su último poemario eliminar.  Matar a Narciso, es una obra de madurez en cuyo prólogo Josefa Parra dice   que "Matar a Narciso es matar es matar esa parte de nosotros mismos que se recrea con demasía en el propio yo. Es buscar al otro y buscarse (siendo otro, más alto, más maduro, más vivido)…".  Y es en esa lucha cotidiana de superación poética donde consigue eliminar esas reminiscencias de mito de la liviandad, volviendo la vista al mundo abierto de lo cotidiano, como una especie de descubrimiento en la otredad el sentido verdadero y trascendente de su poética. Tanto es así que afirmando esa mirada a lo circundante comienza por su propia raíz en la tierra y en la historia: “En la prehistoria del hombre,/ en los hogares de la cueva/ el sueño de la tiza/ duerme fiel bajo el fuego de la piedra./…/Allí en la historia de un pueblo/late la poesía/ como un corazón en silencio.” .  Y se detiene en el paisaje, no como apropiación estética, sino como espacio común: “…/En otoño el río Ubrique es/ una mancha de sombras empapadas/ que todavía el sol no ha conquistado,/ errante hilo de sangre/ que da vida al paisaje,…”; “Las nubes rodean las rocas/ a modo de visera/ para que no nos ciegue el sol/ y puedan escuchar con nitidez/ las conversaciones del río.”. El poeta sale demismo, se funde con el paisaje y de alguna manera en la metáfora explica su cambio: “Las palmeras vigilan la serpiente/ de alquitrán que dispuesta/ corre a mudar la piel/ en el cauce del río.”  . Hay como una especie de comunión con el medio, en el que el levante, ese viento tan común en su tierra está presente: “Corazón de levante./ Con su arena la playa/ me abraza el cuerpo.”.


Y hay una manifestación del cambio, que recurre al tiempo pasado como recurso de verificación: “Soy un grito en la garganta/ que se muerde la memoria/ y se escucha en la distancia/ como un eco de otra época./…”, aunque siempre quede el recuerdo: “…las ondas van y vienen,/ borran mis pasos,/ mas siempre queda la memoria,/…”. Sin embargo triunfa la cotidianidad,  la constancia del instante: “Ahora mismo regreso al presente./Salgo a la calle y siento el olor de la vida…” y todo se hace repique de campanas, “balada del balón en la alameda”,la lluvia haciendo caligrafía en el suelo,  “ el gris cansancio del camino…”, elementalidad cotidiana . Y en esa elementalidad  es parte principal el amor, porque “El presupuesto de un corazón solo/admite dos actores…”  y uno de ellos dice:”Escucha, mujer, el amable canto/ de un beso muerto de sed en tus labios…” y llega a escribir la hermosa metáfora: “Los cráteres de fresa de tus senos/ cabalgan sobre el lomo blanco de unos versos…”. Ha muerto Narciso

©F.Basallote
Publicado en Papel-Literario, 25/06/2012

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