domingo, 27 de enero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. Enrique Barrero, "Liturgia de la voz abandonada"




RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES

LITURGIA DE LA VOZ ABANDONADA de ENRIQUE BARRERO













ÍNTIMA LITURGIA
A propósito del libro "LITURGIA DE LA VOZ ABANDONADA" de ENRIQUE BARRERO.
Colección: Los Cuadernos de Sandua. Córdoba






La estrofa que inventara Giacomo da Lentini y que Petrarca revelara como la estructura formal más acorde para la expresión poética del amor, lo ha sido sin duda tanto para el amor profano como para el divino, teniendo en sus catorce endecasílabos el espacio idóneo para la manifestación de los más puros sentimientos del corazón. 


En ese espacio de lo profundo del alma, ese rincón íntimo donde el yo se manifiesta en la pureza absoluta de su esencia, se desarrolla la poesía mística. El término "mística" procede del verbo griego, "muein", que significa "cerrar"; hace referencia a algo oculto, secreto. Mística, pues, etimológicamente, sugiere la vida espiritual secreta, íntima.


Es en esa intimidad donde Enrique Barrero (Sevilla, 1969), a diferencia de tantos sonetistas místicos desde Góngora a Unamuno en los que hay una especie de verticalidad de relación de hombre a Dios, se nos manifiesta humanamente horizontal en el diálogo constante a lo largo de estos treinta y cinco sonetos con ese Dios cercano, al estilo profundamente humano de un poeta andaluz inolvidable, Julio Mariscal, que en Quinta Palabra, decía : “Así es como te quiero, Así, Dios mío/ con el dogal de “hombre” a la garganta” . Y así es como lo hace Enrique Barrero desde ese difícil estadío de ser hombre: “…porque me asola/ como al mar el murmullo de una ola/ este viejo cansancio de ser hombre.”


Y hay en estos sonetos un diálogo del poeta con su Dios, cuyo nombre deletrea “…lentamente/ como el agua escondida de una fuente/..” y en su busca “… Nado en pos de la luz, contracorriente/..” y se pregunta: “¿Cuándo solos Tu y yo?...” Hay también una conformidad en los designios : “ Tu quisiste que fuera quien he sido..”, que es abandono de sí, y para el que pide ayuda: “De entre todas las dádivas te pido/ la callada virtud de la paciencia/…”.


“No tres veces, Señor, que más han sido/…” dice y al mismo tiempo se acusa de negar al hombre: “…Hoy yo me acuso / de ver más tu presencia  silenciosa/ en el alma escondida de la rosa/ que en el pecho del hombre…/…”, y pide que “…en cada error también empiece / a amarte siempre más tras la caída…”


Y hay una hermosa invitación : “ Vente conmigo aquí, al Sur que habito/ -Señor de los sedientos olivares-/..” que una vez más nos trae a la memoria los versos del Julio Mariscal de “Quinta Palabra” : “La artesa y el olivo; el hormiguero/ de afanes por la yunta o el verano..”


Si Enrique Barrero tenía suficientemente acreditado su buen hacer de sonetista no sólo en su Colección de sonetos para un sueño, sino en otras obras y colaboraciones, es en esta Liturgia de la voz abandonada, donde da un paso más adelante y construye un poemario valientemente profundo, en el que el proceso de esos ritos interiores de acercamiento hacia ese Dios que se hace humano en el callado diálogo del poeta, establece una honda liturgia íntima , una celebración misteriosa que sólo el puede comprender y nosotros acatar.



© F.Basallote
Publcado en Papel-Literario 02/05/2009


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