miércoles, 30 de enero de 2013

RESEÑAS I - POETAS ANDALUCES. María Sanz, "Hypnos en la ventana"




RESEÑAS DE OBRAS DE POETAS ANDALUCES



HYPNOS EN LA VENTANA de María Sanz











INTERLOCUTORA DE SOLEDADES

Sobre "HYPNOS EN LA VENTANA" de María Sanz. XXVII Premio "Ciudad de Badajoz"

Edita ALGAIDA. 2009

 

Dice Biruté Ciplijauskaité, estudiosa de la poesía de María Sanz que ésta “…encaja mejor en el modernismo que en la postmodernidad.” Nosotros no nos atrevemos a tanto salvo que sus componentes de intimidad y soledad determinan una obra intensa, definida, consolidada y en evolución hacia cotas más altas, eso sí, bajo los parámetros inmanentes de una personalidad  “sostenida en su propia voz como interlocutora única de sus soledades.”, en palabras de J. Antonio Ramírez Lozano, otro gran conocedor de la obra de María Sanz. La poética de María Sanz, (Sevilla, 1956) es una trayectoria de soledad e introspección que ha ido evolucionando concéntricamente desde un mundo íntimo y cercano a un universo amplio y difuso en un vuelo racheado, táctil casi, con los espacios que le rodean y con los que crea una atmósfera de aislamiento premeditado, preciso para poder interpretar los signos y el misterio de las cosas; pero con una interrelación, casi compenetración , con los fenómenos que le rodean que le permite ser espejo de sus propias soledades.

Hypnos en la ventana, comienza con la siguiente cita de Joan Margarit:” Cuando el tiempo se acaba, soñar es desolado” y en ella plantea María Sanz su verdad existencial. El hijo de la noche no descansa, se asoma a la ventana, para descender a los paisajes más oscuros, a los espacios descarnados del dolor y el amor, a indescriptible trama de soledades que urde la noche, a la más pura desolación. Y lo hace con unos versos en los que la medida es síntoma del ánimo, con una música suspendida en las bóvedas de cristal de las palabras, que hablan delicadamente de los senderos ocultos del alma, de los temporales de sus mares de una manera contenida, como de quien sabe donde está el cantil que inicia el precipicio…

. “…Ha abierto la ventana del tiempo que precede/ a la errática luz de la naturaleza,/ un ensalmo distinto a lo que ve su anhelo/ de buscar esa sombra  donde estuvo la vida/…/”,dice en su primer poema , que concluye: “Hypnos está cerrando la ventana invisible/ en cuya transparencia no caben realidades./Ahora me pregunto, después de este vacío,/ cómo sobrevivir a tanto sueño inútil.” ¿Escepticismo? Hasta cierto punto si, ya que para la poeta todo es un espejismo , una falacia : “ Nunca será verdad esta alegría/ este rondel de pájaros al alba,…” , o “ Nunca habría soñado/ que la verdad podía/ diluirse en el tiempo…”  para llegar a lamentarse : “ Qué lástima de noche solitaria,/ de lienzos apagados sobre el cuerpo…” “…/…/ Quise coger estrellas/ del pozo de su cuerpo/ pero no me fue dado/ caer en él…”

Pero hay un espacio para la serenidad y la meditación, que por breve no deja de ser una isla en la desolación, “Hoy es sólo un paréntesis/ entre la oscuridad y el desvarío,/…”, aunque venga cargada de designios y trazos de oscuridad : “…Qué difícil/ habitar el amor y darse cuenta/ de que todo es producto del vacío.”, “ No quise ver el alba, no podía/ permitir un exilio/ hacia la claridad…”. En la defraudación del sueño, en la impostura de sus señuelos se abre un hermoso lenguaje: “Cuánta belleza, cuántos frutos, cuántos / reflejos de la noche/ atraviesan mi muerte/ sin la policromía que supone/ darse a la luz por afán de la nostalgia…” en el que la poeta expresa su  desolación: “Ha caído la noche y no encuentra refugio/ más que en esta orfandad que le brindan mis ojos/…”

Y en este juego especular entre poeta y noche, el sueño se manifiesta como una dolorosa herida, tan profunda como la noche de quien viene.



© F.Basallote

Publicado en Papel-Literario 14/06/2009




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