domingo, 20 de enero de 2013

PRÓLOGOS DE MIS OBRAS - Julio Mariscal y la revista "Platero"


JULIO MARISCAL Y LA REVISTA PLATERO


MARISCAL, “PLATERO” Y BASALLOTE
por

PEDRO SEVILLA













 


            A pesar de haber nacido en su pueblo, y asistido, aunque de lejos, a su derrumbe físico y su muerte, tengo que reconocer que el mayor y mejor conocimiento del poeta Julio Mariscal me ha llegado por referencias, por terceras personas. Como explico en el prólogo a la determinante antología “La mano abierta”, obra del poeta José Mateos, yo era un adolescente cuando murió Mariscal y cuando su poesía cambió, y lo digo sin la mínima exageración, mi vida y mi forma de enfrentarme a mis sentimientos y a la poesía.
            Entre esas “terceras personas” que me descubrieron a Julio, que me hicieron ver al Julio Mariscal joven, al Julio Mariscal comunicativo, cordial, se encuentra el poeta de Vejer Francisco Basallote, que nos sorprende ahora con este trabajo donde rastrea y enumera la relación de Julio con la revista “Platero”, una de las publicaciones poéticas más importantes del segundo tercio del siglo XX español. Hay otras “terceras personas” que me dibujaron y explicaron a Julio: su sobrino Aurelio –que me abrió su casa y me introdujo en el santuario del poeta, allí donde perduran sus inéditos, que ojalá se mantengan así para siempre-, los poetas de “Alcaraván” -mítico grupo poético arcense del que el mismo Julio fue cofundador-, el poeta de Jerez Francisco Bejarano –que se considera su alumno-, el poeta Guillermo Sena Medina o, entre otros, el crítico Juan de Dios Ruiz Copete, autor de la primera antología de Julio Mariscal, aquella que se publicó por la Universidad de Sevilla a los pocos años de su fallecimiento.
            Pero para mí, para la recomposición de la vida y obra del autor de “Pasan hombres oscuros”, ha sido crucial y fundamental el conocimiento de la correspondencia de Julio Mariscal con Francisco Basallote. En ellas encontramos un Julio afable, amable, amigable, pronto al consejo y a la autocrítica, como buen maestro. Vengo tratando de explicar que Julio Mariscal no fue un personaje esquinado, esquivo, solitario o displicente en sus años mozos. La displicencia llegó después, cuando definitivamente se dio por vencido ante una sociedad podrida de hipocresías y de mala leche. Hubo un Julio juvenil, tímido pero nada malangel, serio pero nada amargado. Y sobre todo un Julio entregado a la poesía, a sus idas y venidas, a su ritmo y su música. Entregado a la poesía y a la correspondencia con sus amigos poetas, a los que envía poemas propios o corrige los que le envían.
            Otra prueba de la vitalidad de Julio Mariscal es su participación en la fundación o en la revitalización de revistas poéticas. Como he dicho, en 1949 funda con los hermanos Antonio y Carlos Murciano, Cristóbal Romero, Antonio Luis Baena y otros, la revista “Alcaraván”, mecanografiada con un ardor juvenil digno de aplauso. Y Platero.
            En la revista Platero, ese “invento” de Fernando Quiñones al que se adhirieron entusiásticamente los jóvenes poetas del lugar, Julio tuvo una participación cumplida, como bien expone Basallote en este trabajo exhaustivo.
            Este trabajo, fruto de una fidelidad amistosa que va más allá de la muerte, coloca a Francisco Basallote entre los principales escritores empeñados en la revitalización y puesta en valor de la poesía de Julio Mariscal, un poeta vigente porque escribió de lo que siempre es con palabras suyas, la única manera de permanecer y durar.  
             PEDRO  SEVILLA
 

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