jueves, 10 de enero de 2013

OPINIONES SOBRE MI POESÍA-VIII




UNA POÉTICA DEL ESPACIO Y DEL TIEMPO

José Cenizo










            Francisco Basallote (Vejer de la Frontera, Cádiz, 1941) viene desarrollando una obra poética centrada en su personal visión del espacio y del tiempo, sobre todo de los que le ha tocado vivir. El primero, el espacio, traspasado de nostalgia, de historia, se ha localizado bien en la arquitectura de su pueblo natal, bien en la de la Isla de la Cartuja, el Monasterio sobre todo, que tan bien conoce por su profesión y cargos (aparejador que fue Director del Pabellón Real durante la Exposición Universal de 1992).



            Como  se nos dice en la solapa, “Si Manuscrito de Cartuja fue el poemario de la emción ante la Historia, este Segundo Cuaderno de Cartuja es la elegía del tiempo que le tocó vivir y de la emocionada vivencia en un lugar tan signado por la magia de la belleza”. El mármol, la piedra, las construcciones históricas, tan llenas de tiempo y tiempos, están trascendidas en una visión elegíaca llena de matices líricos y estéticos de valía.



            Basallote nos habla de un “espacio encendido” (p. 9), y una “música del tiempo”(p. 10) con un fondo elegíaco y desengañado. Esto se muestra y demuestra, por un lado, por la recurrencia a temas como el “tempus fugit” y el “vanitas vanitatum” (pp. 11,12,17, 18...): “Vimos bajo el Arco de Figueroa / a los poderosos del mundo / y cómo, erguidos en su vanidad, / ufanos se jactaban / sin querer saber que las dovelas / permanecen y de ellos / sólo el eco vacío de sus sombras” (p. 11); “Sólo silencio / donde el poder estuvo / como si el aire / se detuviera en el instante / cristalizado de su pose / y el mármol repitira / los pasos olvidados. // Eco vacío de la nada, silencio sólo” (p. 17).



            Por otro, con el uso de un léxico de evanescencia, frustración, nihilismo incluso: soledad (p. 16), silencio (p. 17), sombras, olvido (p. 20), humo (p. 21), espejismos (p. 31), vacío (p. 32), la nada (p. 39), “sólo silencio” (p. 17).



            Pero este hálito de desaliento queda compensado con un sentimiento claro de hodiernismo, de goce del momento presente, a través de la vida (luz, pájaros, flores...) que rodea a los  mármoles y las piedras inanimadasy leyendas de tiempos pasados. Así, vemos ese “Un gorrión viene de otra parte / y nos despierta” (p. 46) o esa higuera a la que canta bellamente el poeta: “No es sólo sombra / el suelo de la higuera, / múltiple cántaro de la miel / más pura, delicia del corazón / de hombre, su frutal / inocencia bajo la cúpula / verde, no sólo sombra” (p. 53).



            Creemos que este Segundo Cuaderno de Cartuja supone una profundización, un ahondamiento en la poética espacio-temporal de Francisco Basallote, y quizá estemos ante uno de sus mejores libros (tiene más de diez publicados), si no el mejor, en depuración expresiva y aliento emocional.    

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