martes, 1 de enero de 2013

BREVE ANTOLOGÍA -VII


HE BUSCADO EN UN PATIO
que no existe y entre sus sombras te invoco,
jardinera de mi primer edén:

Dónde tus arriates,
dónde el alto y viejo naranjo
encarcelado entre la parra
y la celinda,
dónde el jazmín,
                               Dios mío,
dónde su olor,
                               dónde el rosal
y el cerco de adpidistras,
la buganvilla roja
y las petunias,
dónde la cala, pura y altiva.

Dónde tus arriates,
jardinera del primer edén,
dónde tus manos
y tus dulces palabras
que,  en este patio que no existe,  invoco
para paliar el dolor de recordarte.

©F.Basallote. CUADERNO DE BUENAVISTA.2003




CAER LA TARDE, VERLA
deshacerse en el fuego
del ocaso, en sus brasas
encendidas de púrpura,
en el cantil de Buenavista.

El cubo del convento
soporta solo la ceniza de la historia
en arrullos de pájaros
y vuelos de cernícalos
mientras entre sus arcos
se diluye  su luz como aguado
 carmín en vaticinio de su muerte.

 Caer la tarde, verla
deshacerse en el mismo fuego
y recordar los mismos pájaros
como se recuerda el camino
de la noche que tu ceniza abrió,
oh, fuego de tantos ocasos 
de olvido que de pronto encuentro
al ver como cae la tarde
desde el mismo balcón.

©F.Basallote. CUADERNO DE BUENAVISTA.2003


CUÁNTAS VECES ATRAVESÉ
por esa puerta negra
hasta el fondo de los presagios
que el amor en sus cábalas
en mis signos leía:
montes, caballos, ríos,
sendas onduladas, nubes, estrellas...
un mapa de tiza incitante
y premonitorio,
                        que el tiempo
y el destino, certeros, cumplirían.

Ahora, que todo culmina,
de nuevo la atravieso
y en vano intento deshacer
los círculos de tiza
del misterio, que sólo el recuerdo
de aquellos corazones,
en su amor la clave proclama.

©F.Basallote. CUADERNO DE BUENAVISTA



OLER LA MANZANILLA
en la humedad del suelo
ascendiéndote hasta la raíz
de tus sentidos, feliz niño,
tan cerca de la tierra
que, maternal, te abraza, ignorante
que los días y tus pasos te alejarán
de su seno; mas no de su memoria,
que hoy revive.

©F.Basallote. CUADERNO DE BUENAVISTA


ASCIENDES POR LA SENDA
del agua, galería
de los cañaverales
y de las zarzas,
desde el salto al algibe
que hicieron los moros
para regar las huertas
que el duque les robó.

El corinto de zarzamora
reta al carmín de la sangre
que no lava la pureza del agua
ensimismada en su correr.

Asciendes por la senda
del agua entre las sombras
del tiempo,
dónde están aquellos que hicieron este vergel,
dónde el molino y el molinero,
dónde la luz que incida
clara en estos días grises de olvido
que en ruina convierten
esplendores del agua.
Dónde, decidme, dónde.

©F.Basallote. CUADERNO DE BUENAVISTA


POR ESTE ARCO SALÍAS
a tu futuro;
en otra parte te esperaban
las mismas ilusiones
y  la ambición más pura.

En el tacto de sus sillares
la huella del temblor,
el mismo con el que hoy,
vencido,  vuelves.

©F.Basallote. CUADERNO DE BUENAVISTA






DESDE aquí la luz
era una herida
en la tersura de La Janda
y cálamo en la sombra
de las altas cimeras
en la que escribía los signos
de la memoria
del primer paraíso.

©F.Basallote. PALIMPSESTO DE PLAZUELA.2004

HAY NOMBRES  escritos
en las filacterias azules
del cielo que te encuadra:
Guzmanes, Leones, Mendozas...
y otros, grabados en la piedra
angular en que se cimenta
el edificio de tu historia:
héroes anónimos de silencio
cuya sangre es el río
profundo que te nutre
de fuerzas y ansiedades,
de esperanzas y frustraciones...
la vida simplemente
hecha de trigo y pegujal
en la costumbre cotidiana
de sentir tu luz.

©F.Basallote. PALIMPSESTO DE PLAZUELA.2004



LOS MIL ojos de la ciudad
en las murallas
y en todas las alturas
como un ojo único
clavado en Espartel.

En siete horas de fuego
murió un imperio.

Desde este foro
asistimos a su entierro.


©F.Basallote. PALIMPSESTO DE PLAZUELA.2004

Suben la cuesta
como siempre lo hicieron
los vencedores:
en nubes de soberbia
entre lanzas altivas,
revestidos de plata
y de guadamecí
en los encendidos corceles
de la ambición.

Suben la cuesta
como siempre lo hicieron
los vencedores;
mas la bajarán como siempre
lo hicieron los vencidos.

©F.Basallote. PALIMPSESTO DE PLAZUELA.2004


Empobrece la lluvia
aún más a los pobres.

Refugiados en el zaguán
esperan la limosna
oficial: un pan o dos reales.

No es siquiera misericordia
sino miedo a perder.

Nada importa el hambre ancestral
ni que el pueblo siga esperando
en este zaguán de la historia,
compás de la Plazuela.
©F.Basallote. PALIMPSESTO DE PLAZUELA.2004




Vi una tempestad
de espadas y de orgullo,
los edecanes en su negro cielo
ofician la liturgia
del nuevo imperio.

No llegaría aún el pan
sólo cartillas de racionamiento;
mas eran de oro
sus alamares.

©F.Basallote. PALIMPSESTO DE PLAZUELA.2004


Desde tu corazón
de piedra mancillada
el tiempo es la medida
del olvido, el río silente
que ignora cada instante
de gloria o de ignominia
que le preceden,
por eso tus muros escriben
en el viento con palabras de cal
su volátil memoria.
©F.Basallote. PALIMPSESTO DE PLAZUELA.2004






VIMOS BAJO EL ARCO DE FIGUEROA
a los poderosos del mundo
y cómo, erguidos en su vanidad,
ufanos se jactaban
sin querer saber que las dovelas
permanecen y de éllos
sólo el eco vacío de sus sombras.

© F.Basallote. SEGUNDO CUADERNO DE CARTUJA. 2005



EN SU DORADO ALTORRELIEVE
se extasian lo cartujos
ante el boato que no cubre el brocado
que cuelgan a sus pies:

Desde la vigilia de los arneses
a la copia de la Cosmografía
de Ptolomeo que cedió El Escorial
pasando por la historia de Dido y Eneas
en los tapices de Brabante.

Todo estaba medido,
incluso el eco;
mas de ello sólo queda
junto a la túnica escarlata
de la Virgen
la estática perplejidad
de los cartujos.

© F.Basallote. SEGUNDO CUADERNO DE CARTUJA. 2005



LAS VI DESDE EL ALGIBE
de la logia, cercar
la cruz y encender los muros
como un vuelo de llamas
que ahora ratifican
en la danza que el viento
de poniente a sus peciolos provoca.

Diría una pared alada
cuando sabemos
que el vuelo es privilegio
de este sitio, a pesar del tiempo
y de los hombres.

© F.Basallote. SEGUNDO CUADERNO DE CARTUJA. 2005



OLVIDAMOS EL TIEMPO
en la blancura
de las plementerías
y en sus cánticos preteridos
las blancas sombras
rezan sus preces .

Nunca Broto estuvo tan alto.


© F.Basallote. SEGUNDO CUADERNO DE CARTUJA. 2005



 SUBO LA ESCALA
de las bignonias
hasta el azul
que se derrama
en mis ojos como un mar
de claridades.

Entre las pérgolas
los huecos de la luz
y el  peso de los días
que no alivia el olvido.

© F.Basallote. SEGUNDO CUADERNO DE CARTUJA. 2005





AÚN LOS MÁRMOLES
sumergidos evocan
una ficción del mundo,
el envés del espejo.

En su cristal
los mármoles lustrados
de sus mancillas,
la pureza que el tiempo
tan sólo nos devuelve
en imágenes refractadas.

© F.Basallote. SEGUNDO CUADERNO DE CARTUJA



EN LA HUERTA VIEJA
perfume de lavanda
y almorajuz,
como si el tiempo
se hubiese detenido
en un instante próximo
al Paraíso.

Un gorrión viene de otra parte
y nos despierta.

© F.Basallote. SEGUNDO CUADERNO DE CARTUJA







CLAUDE MONET

Nenúfares

Sobre el estanque de Giverny
la alquimia de la luz
crea el cielo y sus nubes
invertidas en el espejo,
ebrio de azul.

Todo fluye hacia el tiempo
En su lentitud de hito
como un corazón de nenúfar
en rojo desangrado.

© F.BASALLOTE. LUJO DE LA PINTURA. 2004

PAUL CEZANNE
El Golfo de Marsella desde L´Estaque

Quién dijo que el azul
no era el espíritu del mar
y del aire y de esa lejana
presencia de la tierra
tan erguida como olas
que, azules, en el azul palpitan
como anhelante cuerpo.

Frontera es la orilla
de su propio misterio.

© F.BASALLOTE. LUJO DE LA PINTURA. 2004

PAUL SERUSIER
El Talismán

La luz requiere del espejo
para reconocerse
y las sombras
precisan sus destellos
para reafirmar lo oscuro.

No existe la verdad
sin el espejo de su magia.

© F.BASALLOTE. LUJO DE LA PINTURA. 2004




HENRI MATISSE
Desnudo azul

¡Oh! cuerpo dócil,
ensimismada estela
detenida, diosa sedente,
tu calma silenciosa
no es indolencia,
es el instante que precede
al renacimento del mito:
mujer signada.

© F.BASALLOTE. LUJO DE LA PINTURA. 2004

GIORGIO MORANDI
Vaso de rosas

No hay horizonte
como no hay futuro,
sólo lo próximo
como esas rosas quietas
que no esperan perfumes
sólo la intangible presencia
del aire, en que diluyen
 su pose de vestigios
para este instante.

© F.BASALLOTE. LUJO DE LA PINTURA. 2004


PABLO PICASSO
Dos desnudos

Se equivocó el espejo
y atravesaste el umbral de las mentiras,
tú eres verdad, tan carne
 como ésta, tierra para el goce
de la luz, cereza oferente
para dioses furtivos,
ajena siempre a las falacias
en tu mundo de sangre enardecida.

© F.BASALLOTE. LUJO DE LA PINTURA. 2004

PIET MONDRIAN
Broadway- Boogie-Woogie

Sobre las cosas
el ritmo, sobre el caos
el espacio contenido,
la armonía del hombre vertical,
el tiempo de un blue hallado
en las luces del jazz.

Broadway es un lamento
horizontal de melodías.

© F.BASALLOTE. LUJO DE LA PINTURA. 2004





DE NUEVO LOS ACANTOS


De nuevo,
el húmedo esplendor
de los acantos.

Quizás su umbría
no sea sino
el lecho
donde la noche
reivindica
el ritmo de su muerte.

©F.Basallote. TIEMPO DESHABITADO,

PIEDAD O CINISMO DEL ESPEJO


Tal vez  tu espejo
podría, al reflejar
en él tu imagen,
recordar tu historia
y, con piedad
o con cinismo,
devolverte tan bellos
días perdidos,
por si acaso
la evocación
pudiera enmendar
el yerro de su pérdida.

©F.Basallote. TIEMPO DESHABITADO,

OLA DEL OLVIDO


En la playa escribe
 con su huella
el instante
efímero de su paso 
que eliminará una ola,
así este tiempo
de fugaces estrellas
que la ola del olvido
de tu memoria borra.

©F.Basallote. TIEMPO DESHABITADO,


NO IGNORA EL FUEGO


No ignora el fuego
los antiguos caminos,
en su memoria
el rojo brillo de las lenguas
del tiempo devorado,
del tiempo ardiente
en la cima del éxtasis
de las palabras
que sí mueren en el olvido,
mientras que él
se exalta en el recuerdo
de las viejas cenizas.

©F.Basallote. TIEMPO DESHABITADO,

QUEBRADO EL PEDESTAL


Quebrado el pedestal
y corroído el mármol
envenenado de verdín
por los brazos de la hiedra,
yaces en la húmeda
sombra de los acantos,
sombra asimismo 
de una gloria fugaz
que se diluye
 en el olvido
como estas piedras
que el tiempo demolió
y sólo la nostalgia
reivindica.

©F.Basallote. TIEMPO DESHABITADO,

ESCANCIAS LA CRÁTERA


Lento,
escancias la crátera
como quien sabe
que con sus heces
agota el tiempo
concedido,
 su mínima
presencia,
 cuya brevedad
no exime del placer
intenso de vivirlo.
©F.Basallote. TIEMPO DESHABITADO,













TAL COMO UN RITMO
de crótalos
en el baile de las ménades,
como si una corte de sátiros,
bacantes y tíades
con las ánforas repletas
del néctar de los pámpanos,
como un sileno
que exorcizara la tristeza;
disfruta intensamente
el alegre retorno de Dionisos
que colma espléndido tu crátera,
y, vive como un dios
tan efímeros instantes de gloria.

©F.Basallote. DERROTERO DE LA QUIMERA.2007


NO OCULTAS LA SONRISA,
en cortés pragmatismo,
al contrario, alta
la manifiestas,
como la luna de Pessoa
que en todos los estanques
brilla;
             mas sí la espada
en rebuscados tahalíes,
por si el disfraz
alguna vez inútil fuera
y el rictus de la muerte
tu oscuridad descubre.

©F.Basallote. DERROTERO DE LA QUIMERA.2007



ASTA DE LA BANDERA
de la niebla,
                        el ciprés
en la noche
                        hinca
la empalizada de la luna
como único baluarte
en la contienda,
antes que la luz claudique
y la negrura de la muerte
su triunfo proclame.

©F.Basallote. DERROTERO DE LA QUIMERA.2007




MEDIDA DE LA TARDE
es su tristeza,
como del tiempo
es la memoria.

Cuántos ocasos
incendiarán
tu cielo de nostalgias
sin que el dolor
te queme en el olvido.

©F.Basallote. DERROTERO DE LA QUIMERA.2007


BAJO LA BÓVEDA
de los magnolios
vive el recuerdo,
bajo sus hojas
el perfume del tiempo
de su muerte revive;
más no te extasies
en la nostalgia.

Sólo es sombra.

©F.Basallote. DERROTERO DE LA QUIMERA.2007


HIENDES EN LA ESPESURA
de tu niebla
la fina espada
de bauprés
del cansado navío
en que navegas,
como el que emprende
la aventura del gozo
íntimo de encontrarse.

Ciñes la proa
a ese único viento
que añora tu velamen
y una antigua música
de jarcias y aparejos
resplandece en tu sombra.

Cada día comprobarás
cómo los mapas
reflejos son de tu ilusión
y cómo yerra el astrolabio,
se encargará de ello el destino;
pero navega,
ten la osadía de buscarte.
©F.Basallote. DERROTERO DE LA QUIMERA.2007


QUÉ DIFÍCIL ES NAVEGAR
a barlovento del destino,
inerme aproa el huracán
el mascarón del alma
y un repliegue de jarcias
en el puño del corazón
recoge velas.

Llega la hora de arriar
ensueños
si quieres navegar
contra ese viento.

©F.Basallote. DERROTERO DE LA QUIMERA.2007


SI YERRA EL ASTROLABIO
solo me quedará
la estrella que en lo oscuro,
alta y constante
mi rumbo fije.

Sólo tú, noche
me salvarás
si yerra el astrolabio.

©F.Basallote. DERROTERO DE LA QUIMERA.2007






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